Estudios biblicos

 

 

LOS SANTOS 3/7

2016-12-05 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 11

 “No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás  a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” (Éxodo 20: 3-5)

 

¿Quiénes son? ¿Podemos confiar en ellos?

 

¿Cómo comenzó la veneración de los santos?

Esto ocurrió en la Edad Media. Los cristianos estaban concentrados en Roma, y todo el imperio romano practicaba la religión de Babilonia. El paganismo era la mayoría, los cristianos eran la minoría.

 

Los sacerdotes ocultistas de Babilonia le enseñaron al mundo a venerar a los muertos.

 

Los babilonios creían que las personas buenas y amables al morir se transformaban en dioses; y como dioses, ayudaban a las naciones y a las personas en todas sus necesidades.

 

Los babilonios y luego los romanos tenían dioses para toda ocasión.

 

Tenían dios de: El sol, la luz, el amor, la guerra, las tormentas, el vino, el hambre, el dolor, la muerte, los ojos, etc.

 

Hoy se sabe que había más de 5.000 dioses.

 

Como creer y pedir a los dioses era lo más natural y sencillo, la Iglesia para igualarse con los paganos y atraerlos al cristianismo, comenzó a crear santos y patrones con el mismo perfil pagano del Imperio.

 

Si los dioses paganos de Babilonia, Grecia y Roma podían atender las necesidades de las personas ¿Por qué los santos no?, así  fue como se creó un santo para cada ocasión.

 

Ahora: debemos enseñarle al pueblo a no depender de los muertos y venerarlos, de lo contrario se hacen culpables de violar el primero y segundo mandamiento de la Ley de Dios.

 

Dicen los dos primeros mandamientos de la Santa Ley de Dios:

“No tendrás dioses ajenos delante de mí. No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen.” (Éxodo 20: 3-5)

 

Definitivamente venerar y depender de los llamados santos es un desprecio y un insulto al Dios único y todopoderoso Rey del universo.

 

Dios dice:

 

“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces.”  (Jeremías 33: 3)

 

Debemos recordar que: la veneración de los santos es una práctica espiritista y no cristiana.

 

Practicar el espiritismo es ir a adorar y postrarse ante el asqueroso trono de Satanás.

 

Dios nos dice en:

1 Corintios 10:20

“… no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios.”

 

Si alguno tiene una grave necesidad, ya sea un problema económico, de salud, sentimental, de Corte, etc., acuda a Dios directamente a través de su hijo  Jesucristo, porque su palabra nos dice:

 

"…Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí" (Juan 14: 6)

 

Los cristianos, no necesitamos de abogados ante Dios: Cristo, el que nos ama, el  que murió por nosotros, es nuestro abogado, nuestro único mediador y nuestro único representante ante Dios.

 

El mismo Jesucristo nos dice:

 

“Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.” Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.”

(Juan 14: 13-14)

 

“Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?  ¿O si  le pide un pescado,  le dará una serpiente? Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan? (Mateo 7: 7-11)

Continuará…

Dios los bendiga




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