Salud del cuerpo

 

 

INFLAMACIÓN SILENCIOSA

2016-07-16 Por: Carolina Raquel Godines Fragoso 11

¨Porque será medicina para tu cuerpo…¨ (Proverbios 3: 8)

Es común escuchar a la gente decir que se siente ¨hinchada¨, ¿pero alguna vez decimos sentirnos ¨inflamados¨? La inflamación generalmente se asocia a la reacción del organismo frente a golpes, heridas, virus o infecciones, que en su mayoría se acompañan de dolor y el enrojecimiento de la piel. Sin embargo, el tipo de inflamación de la que hablamos es prácticamente imperceptible. Es una respuesta autoinmune del organismo que se da de forma generalizada  en todo el cuerpo, y no de forma localizada como es el caso de la hinchazón. Las consecuencias de la inflamación silenciosa exceden lo estético, pues acelera el proceso de envejecimiento  y es la incubadora de enfermedades.

Afortunadamente el arma más eficaz está justo en la cocina, sólo debemos saber cuáles son los alimentos y bebidas antiinflamatorios que preservan la salud y cuáles tienen el efecto contrario. Podremos así aplicar lo que dijo Hipócrates: ¨Que la comida sea tu alimento, y el alimento tu medicina.

Para comenzar a enfrentar a este enemigo, debemos saber cómo se origina, pues en su causa encontraremos la solución.

Causa 1. Desequilibrio hormonal. Los Eicosanoides, que provienen de los ácidos grasos esenciales, poseen varias funciones importantes para el organismo, entre ellas, el control de la inflamación, al igual que el colesterol, existen eicosanoides ¨buenos¨ y ¨malos¨. Los primeros son antiinflamatorios, mientras que los segundos promueven la inflamación. Como respuesta inmunológica del organismo, si el cuerpo forma más eicosanoides ¨malos¨ que ¨buenos¨, surge la inflamación silenciosa.

Los eicosanoides  se forman a partir de la ingesta de ácidos grasos esenciales  omega 3 y omega 6. Éste último da lugar a eicosanoides ¨buenos¨ pero también da origen a los ¨malos¨, y la función del omega 3 es justamente inhibir ese proceso. Por eso es importante mantener nivelada la proporción de estos dos ácidos grasos. Lamentablemente en la dieta moderna la proporción es de 20 veces más Omega 6 que Omega 3, por lo tanto es indispensable incrementar el consumo de omega 3 para evitar la inflamación, podemos lograrlo al ingerir alimentos como: pescado azul, frutos secos, vegetales verdes; y reducir los que contienen omega 6 (carnes, huevos, aceite de maíz y girasol)

Causa 2. Aumento de Insulina. Al consumir carbohidratos o cereales refinados, ingerimos una importante cantidad de azúcar, lo que provoca un aumento de insulina para almacenar esa glucosa en las células, pero cuando la cantidad de glucosa supera la requerida por las células, el organismo genera más insulina  para deshacerse de ese exceso, dando  lugar a la hiperinsulinemia y, con ella a la inflamación. Los altos niveles de insulina en sangre activan una enzima que interviene en la transformación de los ácidos grasos omega 6 en eicosanoides ¨malos¨ que promueven la inflamación.

Para mantener la insulina bajo control, es indispensable moderar el consumo de carbohidratos y optar por alimentos de bajo índice glucémico.

Otros factores

El estrés crónico  genera la liberación de cortisol, y esta hormona, entre sus múltiples consecuencias, aumenta la inflamación silenciosa.

La falta de descanso, y los pequeños déficits de sueño pueden originar una inflamación similar a la que se activa como respuesta en caso de sufrir una enfermedad o una herida.

Con respecto a la inflamación silenciosa, el cigarrillo da lugar a una respuesta inmunológica del organismo que se relaciona con el aumento de los niveles de marcadores inflamatorios.

Cuando la cantidad de células grasas en el organismo  es excesiva, el cuerpo comienza a considerarlas  como si fueran  ¨invasoras¨, y una respuesta inflamatoria es la que se dispara por parte del sistema inmunitario. El sobre peso debe combatirse en todo momento.

 Las consecuencias de la inflamación silenciosa pueden evitarse y combatirse, entre las más comunes se encuentra el envejecimiento y todas sus enfermedades asociadas. Debido a su efecto nocivo en las arterias, puede causar enfermedades cardiacas,  y accidentes cardiovasculares. Destruye las células nerviosas del cerebro, propiciando la aparición de Alzheimer. Además, afecta el sistema inmunitario y da lugar a trastornos como lupus, artritis y esclerosis múltiple.

Dios nos ha dotado de alimentos deliciosos, coloridos y sanos, seamos sabios y elijamos los buenos alimentos que pueden aliviar nuestros males.

Bendiciones




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