Salud Mental

 

 

HIPNOSIS, MENTE Y CONCIENCIA 6

2016-07-08 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 12

Un caso grave de auto hipnosis es el que mostró el Dr. Walfish Spiteri, en su tratado de hipnosis médica. Un paciente estuvo auto hipnotizado por tres días consecutivo fue internado de emergencia con síntomas de deshidratación y con serios disturbios mentales.

Definitivamente el individuo que se auto hipnotiza queda desconectado de la realidad, del tiempo y del espacio. Es un alma que está a la deriva.

El que está auto hipnotizado o simplemente hipnotizado, no tiene la capacidad de ejercer o disfrutar de su derecho a la libertad, a la razón y al juicio crítico. Es tristemente un títere engañado con la esperanza de ser sanado.

Es muy triste y vergonzoso ver a un ser humano que fue hecho a imagen y semejanza de Dios, ser un muñeco manejado jocosamente por otra mente. Esto no es otra cosa sino un estado de degradación de los seres humanos.

Después que el individuo ha salido del trance hipnótico, los males continúan con él. Primero, su mente ha sufrido lesiones graves irreversibles en la corteza frontal. La mente del individuo hipnotizado jamás volverá a ser la misma. En segundo lugar, existe el grave peligro de continuar obedeciendo órdenes después de mucho tiempo de hipnotizado.

Esto es lo que los psiquiatras llaman sugestión post hipnótica. La sugestión post hipnótica es una experiencia triste, lamentable y peligrosa 100%.

Se sabe que después que el sujeto ha sido hipnotizado siempre estará atado a la voluntad expresa del que lo hipnotizó. El hipnotizado le empeña su voluntad y su capacidad de decidir a la persona que lo hipnotizó.

Y para que ustedes vean, cuan comprometidas quedan los hipnotizados con el que los hipnotizó les haré referencia de muchos casos experimentados por los doctores e hipnólogos Walfish Spiteri y M. Rawcliff. A muchos de sus pacientes hipnotizados les ordenaron que después de tres años en un mes señalado, simplemente llamaran a la oficina solamente para saludar al Dr. que los hipnotizó.

Dice el doctor Spiteri, con una asombrosa precisión, uno tras otro de los pacientes llamaban simplemente para saludar a su médico. Dice también el Dr. Spiteri que cuando llegaba el momento de cumplir con la orden dada previamente hace tres años los pacientes sentían una extraña inquietud, sabían que tenían que hacer algo que no sabían, cuando optaron por llamar volvieron a la normalidad.

Los médicos que practican cirugía con hipnosis están tan supremamente seguros de que continuarán con el control de la mente de sus pacientes, que durante la operación les indican cómo será su norma de vida después de la operación, les indican que precauciones y qué decisiones tomarán en cuanto a su vida futura.

Un monitoreo a estas personas después de varios años de la operación, es suficiente para verlos actuar no bajo su criterio o su propia voluntad sino bajo la voluntad del médico que lo hipnotizó.

Ahora, ¿Qué podría pasar si el paciente cae en manos de un hipnotizador corrupto? ¿Qué pasaría si al sujeto hipnotizado se le ordena cometer una fechoría en un lugar y en un momento señalado?

Esta posibilidad, sí existe. Uno de los grandes hipnotizadores del siglo pasado fue el doctor Bernheim, miembro del colegio hipnótico de Nancy en Francia.

Este hipnotizador dice:

“Mientras estaba hipnotizado el señor S. le ordené que en un determinado tiempo le tomara el paraguas al señor Charpentier y creyendo que era de él, se lo llevara al corredor del edificio donde nos encontrábamos. El paciente salió del trance hipnótico y cuando llegó el momento el señor S. hizo tal como le había ordenado.

El Sr. Charpentier y yo lo esperábamos en el pasillo. Yo le dije: Hola señor S. ¿Qué hace por aquí? Solo camino por acá para tomar un poco de aire – dijo el señor S. – Y ¿Para qué lleva ese paraguas? Oh, no lo sé, lo tomé sin darme cuenta. El señor S. se apenó mucho cuando le dije que el paraguas que llevaba era del señor Charpentier. Oh, perdone me equivoqué, yo creí que era el mío.

En otra ocasión le pedí a un sujeto que cuando despertara entrara a una oficina que le indiqué y redactara una pequeña orden y la firmara no con su firma sino con la mía, hasta le indiqué como hacerla. El hombre hizo exactamente como se lo ordené”:

Se dan cuenta que el  hipnotismo no es un asunto para jugar. Se dan cuenta que la mente queda lesionada y vendida al hipnotizador. ¿Qué hubiera pasado si el señor S. en vez de tomar el paraguas, hubiera tomado un reloj o una cartera, y si en vez de firmar una nota hubiera firmado un cheque por 10.000 dólares?

El hipnotismo es otro recurso del diablo para desintegrar la mente y apartar a los seres humanos de Dios. El hipnotismo salió del ocultismo caldeo, de la Babilonia que Dios dice en apocalipsis 18:4 “Salid de ella pueblo mío y no toquéis lo que es inmundo”.

Otro caso, entre muchos que confirman el grado de peligrosidad del hipnotismo es el del hipnotizador Miller Zambrano en el pueblo de Moca departamento del Putumayo en Colombia. Ofreció un divertido espectáculo de hipnotismo en la comunidad estudiantil. El asunto fue que treinta personas hipnotizadas no pudieron regresar a su estado consiente. Los hipnotizados lloraban, se reían sin control, ladraban, gritaban, algunos huían de demonios que los perseguían. Se requirió la intervención de la policía, psiquiatras y consejeros religiosos. El espectáculo quedó sin control. Lo sucedido fue declarado como neurosis colectiva.

Continuará…




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