Estudios biblicos

 

 

EL DON PROFÉTICO EN LA IGLESIA DE JESUCRISTO 4 / 4

2021-01-25 Por: Pr. Yargel Yepez 32

EL DON PROFÉTICO Y LA MUJER

 

9. ¿Qué mujeres poseedoras del don de profecía se mencionan en las Sagradas Escrituras?

R:

María, hermana de Moisés y Aarón.

Y María la profetisa, hermana de Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella con panderos y danzas” (Éxodo 15: 20).

 

Débora, mujer de Lapidot.

Gobernaba en aquel tiempo a Israel una mujer, Débora, profetisa, mujer de Lapidot” (Jueces 4: 4).

 

Hulda, mujer de Salum.

“Entonces fueron el sacerdote Hilcías, y Ahicam, Acbor, Safán y Asaías, a la profetisa Hulda, mujer de Salum hijo de Ticva, hijo de Harhas, guarda de las vestiduras, la cual moraba en Jerusalén en la segunda parte de la ciudad, y hablaron con ella” (2 Reyes 22: 14).

 

Ana hija de Fanuel.

Estaba también allí Ana, profetisa, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, de edad muy avanzada, pues había vivido con su marido siete años desde su virginidad” (Lucas 2: 36).

 

10. ¿Por qué la Iglesia Adventista acepta a Elena White como profeta?

R: Porque cumple con las condiciones que presenta la Biblia y por los frutos de su ministerio

 

Nota. - El don de profecía se manifestó en el ministerio de Elena G. de White, quien fue uno de los fundadores de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Su obra ha provisto instrucciones inspiradas para el pueblo de Dios que vive durante el tiempo del fin. El mundo a principios del siglo XIX, época en que Elena G. de White comenzó a recibir los mensajes de Dios, era un mundo varonil. Su llamado profético la colocó bajo severo escrutinio. Tras haber pasado con éxito las pruebas bíblicas, continuó ministrando por medio de su don espiritual durante setenta años. Desde 1844, cuando tenía 17 años, hasta 1915, el año de su muerte, tuvo más de 2.000 visiones, escribió más de 5.000 artículos de periódicos y 40 libros. Durante ese tiempo vivió y trabajó en los Estados Unidos, Europa y Australia, aconsejando, estableciendo obra nueva, predicando y escribiendo. Elena G. de White nunca asumió el título de profetisa, pero no objetó que otros se lo aplicaran. Explica su concepto de sí misma en las siguientes palabras: “Temprano en mi juventud, se me preguntó en diferentes ocasiones: ¿Es usted una profetisa? Siempre he respondido: Soy la mensajera del Señor”. También dijo: “Poco caso se hace de la Biblia y el Señor ha dado una luz menor para guiar a los hombres y mujeres a la luz mayor”.

 

11. ¿Qué consejo oportuno se nos da en cuanto a la actitud que debemos adoptar hacia los escritos de los profetas?  

R: Debemos creer en los verdaderos profetas para ser prosperados por Dios.

Y cuando se levantaron por la mañana, salieron al desierto de Tecoa. Y mientras ellos salían, Josafat, estando en pie, dijo: Oídme, Judá y moradores de Jerusalén. Creed en Jehová vuestro Dios, y estaréis seguros; creed a sus profetas, y seréis prosperados” (2 Crónicas 20: 20).

 

CONCLUSIÓN 

 

El don de profecía no es solo una señal de la iglesia verdadera sino una necesidad en los últimos días. Antes de aceptar o rechazar a un profeta, debemos escuchar sus mensajes y analizarlos a la luz de la Biblia, pidiendo la dirección de Dios en oración.

 

REFLEXIÓN PERSONAL 

Deseo estar atento a lo que Dios tiene para decirme por medio de los profetas

 

La próxima semana continuaremos con el Estudio No. 23 EL CRISTIANO Y LA SALUD”  




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