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NO HAY LUGAR 2

2020-12-13 Por: Pr. Juan Estrada 36

Después de un largo viaje a pie, José y María llegaron a su destino, allí estaban en la pequeña ciudad de Belén y empezaba a caer la tarde, era el momento idóneo para buscar un lugar para descansar, qué mejor que buscar un mesón -que hoy en día es un hotel-, así que fueron al primer lugar y llamaron a la puerta, el mesonero les dijo que sentía mucho pero no tenían un lugar para ofrecerle, pues había muchas personas que estaban viajando y que tenía todas las localidades ocupadas, entonces José fue a otro mesonero, quién le dijo lo mismo y así todos los lugares para dormir estaban ocupados en aquel pequeño pueblo.

No había lugar para José y María, ellos tendrían que pasar la noche en la calle. De repente una persona les pudo ofrecer un lugar para descansar, aunque no era el mejor sitio, al menos podrían estar más cómodos que en la calle, aquel lugar era un establo, sí ese lugar dónde duermen las vacas, los caballos, los burritos y todos los animales de una granja. Este lugar era mejor que dormir en la calle.

Con gusto aceptaron José María el sitio para descansar, la otra opción era dormir en la calle, pero aceptaron el lugar. A pesar de las circunstancias, ellos estaban felices de haber llegado a su lugar de destino.

Muchas veces no sabemos que en las cosas humildes podemos encontrar grandes bendiciones, por más sencilla y humilde que parezca un lugar o una persona no debemos despreciarla, al contrario, debemos aceptarlo porque nos las ofrecen con todo el corazón.

Recuerda el versículo de hoy: “Con majestad, cabalga victorioso en nombre de la verdad, la humildad y la justicia; que tu diestra realice gloriosas hazañas” Salmo 45: 4 NVI.




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