Jovenes

 

 

MÁS QUE VENCEDORES

2020-11-05 Por: Pr. Allan Machado 39

“¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero. Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó” (Romanos 8: 35-37)

 

Un señor se acercó a un juego de pelota de una liga infantil y le preguntó a uno de los niños: “¿Cómo está el juego?” El niño respondió: “dieciocho a cero, estamos perdiendo” “Vaya…”, dijo el espectador, “estoy seguro que están desanimados”. “Desanimados, ¿por qué habríamos de estar desanimados?” dijo el pequeño, “todavía nosotros no hemos bateado.”

 

Cuando consideramos una vida cristiana victoriosa, podemos pensar incorrectamente que la victoria depende de la habilidad de salirnos de situaciones difíciles. No obstante, Pablo nos dice que somos “más que victoriosos,” inclusive estando en medio de la crisis.

 

Para el cristiano, la verdadera derrota radica en separarnos del amor de Cristo. Tendríamos que separarnos del amor constante y la protección celosa de nuestro victorioso Señor. ¿Podrá algún desdén lograr separarnos de nuestro Salvador? “¿Quién nos separará del amor de Cristo?” Esta pregunta se contesta en los versos 38 y 39: “Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús, Señor nuestro.”

 

Ni principados, ni potestades, ni enemigos espirituales pueden causar separación entre Dios y sus hijos. Tampoco puede circunstancia alguna separarnos de nuestro amante Señor. Los versos 35 y 36 listan algunas de estas circunstancias que nos hacen sentir como si estuviésemos derrotados. “¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Como está escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo; somos contados como ovejas de matadero.” Cuando aparecen los problemas, cuando somos agredidos, cuando los recursos son pocos, podemos ser tentados a pensar que la batalla se ha perdido. Cuando nuestra experiencia es como la de una oveja llevada al matadero, podemos llegar a pensar que nunca lograremos la victoria. Sin embargo, la Palabra nos dice que “en todas estas cosas somos más que vencedores”.

 

Si, en medio de las circunstancias de la vida, somos más que vencedores. De hecho, ya somos participantes de una victoria extraordinaria: la victoria que Cristo aseguró en la cruz del Calvario y mediante su resurrección: “somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.” Nuestra victoria no depende de las circunstancias, nuestra victoria depende de una relación. Estamos unidos por fe al que venció, Cristo Jesús. “Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo” (1 Corintios 15: 57)

No importa que estemos perdiendo dieciocho a cero… todavía nos toca batear. Y estamos jugando en el equipo del que venció una vez y para siempre. Ánimo.

Que el Señor les bendiga siempre.




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