Devocionales

 

 

UN DIOS DE OPORTUNIDADES

2019-10-21 Por: Carolina Raquel Godines Fragoso 21

Que el Señor nuestro Dios… haga que nuestros esfuerzos prosperen” (Salmos 90: 17 NTV)

Chicos de diferentes nacionalidades y contextos socio-económicos se encuentran listos para empezar una carrera. El premio es un billete de 100 dólares. Todos toman sus lugares con emoción, esperando la señal para correr tan rápido como se pueda. Antes de comenzar el instructor les dice: “Quiero que den dos pasos al frente aquellos que hayan nacido en una familia con ambos padres”, de inmediato varios jóvenes dan esos dos pasos. El instructor continúa diciendo: “Da dos pasos al frente si nunca tuviste que dejar la escuela para empezar a trabajar… Si nunca tuviste que ayudar a tus padres con el gasto de la casa… si nunca te preguntaste qué te llevarías a la boca al siguiente día…” y como esas, muchas otras frases.

Pocos chicos quedan en la línea inicial. Ahora, les hace ver que esa situación es una ilustración de la vida real. Que existen muchas personas con desventajas, pero muchas más con ventajas que la vida les brindó. Esas ventajas pueden hacerles ganar la carrera de la vida, no necesariamente por que ellos hayan hecho o dejado de hacer algo, no es culpa de nadie, son tan sólo circunstancias de la vida. Sin embargo, no todos valoramos a nuestros padres y todas las oportunidades que nos han brindado. Cuando vemos a chicos y chicas comportándose inapropiadamente o envueltos en las drogas y la violencia se nos hace fácil juzgarlos, porque desconocemos las circunstancias que los han colocado ahí. También hay historias sorprendentes, pues el nacer con desventajas no necesariamente significa que estás destinado al fracaso, lo mismo aplica para aquellas personas que teniéndolo todo, no saben aprovecharlo para bien.  Lo mejor que podemos aprender de esto, es que todos tenemos una segunda oportunidad, porque cuando vamos a Cristo, nos hace nuevas criaturas, con todas las ventajas posibles. Nos convertimos en hijos de un rey, y con Él a nuestro lado, no hay carencias ni soledad, si nos esforzamos, lo bueno lo podemos potencializar y lo malo junto a Él puede mejorar.

Que tu oración este día sea: Querido Dios, gracias por todas la oportunidades que encontramos en ti. En Jesús, Amén.

Bendiciones




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