Devocionales

 

 

ABSUELTOS

2019-08-12 Por: Carolina Raquel Godines Fragoso 16

“El Señor se compadeció de su siervo, le perdonó la deuda y lo dejó en libertad” (Mateo 18: 27 NVI).

Escurrían las lágrimas por sus mejillas, no podía dejar de sollozar. Esta mujer estaba frente al juez para dar razón de todas las multas de tránsito que debía, las cuales sumaban un total de 400 dólares. El juez leyó una por una las multas con lujo de detalle. Ella confesó desconocer la existencia de al menos 4, y dio cuenta del resto. Mencionó que habían asesinado a su hijo recientemente, que le habían retenido su cheque de pago. Mencionó también que en una ocasión no servía el parquímetro y que cuando fue a buscar otro y volvió, ya tenía la multa en su parabrisas. Después de explicar toda su situación, el Juez tomó unos minutos para analizar. Después, tomó la decisión de tan sólo pedirle que cubriera dos que sumaban 50 dólares. Ella le dio las gracias, y acto seguido él le preguntó: ¿Puedes pagarlas, o te vas a quedar sin dinero?- Ella levantó su rostro y le dijo sí, y que le sobrarían 5 dólares. El juez nuevamente intervino y decidió que todo el caso sería descartado, que no quería hacerle más difícil la vida, así que le permitió retirarse totalmente absuelta de los cargos.  Yo estaba esperando ver la continuación de la historia, mis ojos estaban llenos de lágrimas, pues me conmovió la ternura y paciencia del juez, imaginé que la mujer estaría llorando de alegría y agradecimiento, pero no sé si fue así, pues terminó el video. Fui conmovida por la compasión que mostró este hombre, pero es triste que no notamos que esa misma decisión es la que toma Dios todos los días respecto a las acusaciones que Satanás presenta en nuestra contra.

A veces desconocemos nuestras faltas y otras veces intentamos justificarnos de mil formas, y Dios nos mira con compasión, perdona nuestras faltas y nos devuelve la libertad. ¡Su justicia  es perfecta en Cristo y su amor y compasión son inmensurables!

Que tu oración este día sea: Gracias Dios por tu infinita misericordia, que podamos corresponder  a esa maravillosa compasión que borra nuestras faltas. En Jesús, amén.

Bendiciones




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