Salud Mental

 

 

APRENDIENDO EL ARTE DE AMARNOS 1/3

2019-07-19 Por: Autorización de Fundación Vivo Sano 43

Nacimos para ser amables con nosotros mismos… pero, ¿en qué momento aprendimos lo contrario? ¿Por qué es tan difícil lograrlo? Creemos que entre más duros seamos con nosotros mismos vamos a obtener mejores resultados y a ser más exitosos, pero la literatura científica actual nos muestra todo lo contrario.

 

En realidad, la mejor forma de lograr una alta motivación es siendo amables con nosotros mismos y aumentando nuestra compasión por nosotros mismos.

 

La autocompasión es un campo emergente en la psicología contemporánea que tiene sus raíces en las prácticas contemplativas budistas de hace 1.500 años. Actualmente hay un creciente interés en adoptar estas prácticas en nuestro mundo occidental e investigarlas científicamente para que puedan estar al servicio del bienestar, la felicidad y la libertad del sufrimiento de muchos y de la mejor manera.

 

La autocompasión consiste en identificar un área en nosotros que nos duela y atenderla tratando de aliviar, aminorar o estar presente ante ese dolor. Kristen Neff de la Universidad de Texas la define como “ser amable y comprensivo con nosotros mismos en momentos de dolor o fracaso. En vez de ser autocrítico, percibir nuestra experiencia como parte de la experiencia humana en vez de verla como aislante, y sostener los pensamientos y sentimientos negativos con conciencia plena en vez de sobre-identificarnos con ellos”. De esta forma, es posible identificar de manera concreta tres componentes de la autocompasión.

 

COMPONENTES DE LA AUTOCOMPASIÓN

1.      Autobondad: lograr un diálogo interno que sea gentil, alentador, enriquecedor y cálido, que nos recuerde que estamos haciendo lo mejor que podemos, y nos ayude a disminuir nuestra angustia, pena o sufrimiento.

 

2.      Común Humanidad: reconocer que el dolor, las dificultades o los fracasos por las que estemos pasando es algo que compartimos con toda la humanidad y que no estamos solos en nuestras imperfecciones o nuestras penas. De esta forma creamos un estado de la mente en donde nos sentimos conectados con la humanidad en vez de solos y aislados.

 

3.      Atención plena o mindfulness: estar abiertos al momento presente con atención plena sin juzgarlo, sin evitarlo y sin reprimirlo. De esta forma estamos dispuestos a reconocer el dolor (estrés, emociones, situaciones difíciles, decepciones, rupturas, duelos o algún aspecto de nuestro físico que nos incomode) de forma equilibrada y ecuánime sin confundirnos o sobre identificarnos con él, pues somos más que él. El objetivo es alejarnos de los hábitos de autocrítica y los juicios que traen un constante sufrimiento.

     

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Autor: María Paula Jiménez

Web: entrenamientocompasion.com

 

www.vivosano.org/aprendiendo-arte-amarnos/




Autor
Autorización de Fundación Vivo Sano

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