Salud del cuerpo

 

 

NUTRICIÓN, ENERGÍA Y CONCIENCIA 5

2019-07-13 Por: Autorización de Fundación Vivo Sano 33

VALORAR LA COSECHA DE LA VIDA EN NOSOTROS

Cada uno de nosotros se cultiva, se ama y se cuida si se aprecia; o se devalúa si no se tiene en cuenta. Cada quien cosecha en última instancia lo que siembra. Todo es cuestión de valorarnos, de cuidar de nuestro cuerpo del mismo modo en que un buen músico cuida de su instrumento; es cuestión de aceptar y cuidar nuestras emociones, tal como un buen jinete cuida y ama su caballo. Es cuestión de sentir que todos nuestros cuerpos son estados de conciencia, instrumentos prestos a dar su nota en la sinfonía de los días cuando el director de orquesta los afina y sincroniza.

Ser conscientes, prestar atención, estar atentos y cuidarnos. En definitiva, amarnos de verdad. Así escogeremos lo mejor de la vida hacia el cauce de la realización y daremos gran valor a lo que puede nutrir el cuerpo, las emociones, el pensamiento, el sentido de vivir y la vida.

NUTRIRSE PARA EL VIAJE DE LA VIDA

De la calidad de nuestra alimentación dependerá la vida útil de este precioso vehículo que nos ha prestado la evolución para realizar el viaje de esta vida. Un coche nuevo se puede estropear si no cuidamos de la calidad del combustible y no realizamos el mantenimiento preventivo adecuado. Un coche viejo puede funcionar muy bien si está bien cuidado. Ocurre lo mismo con nosotros. No es la edad cronológica lo que más importa. Podríamos tener una mente joven a los 100 años, alegría y amor y vivir una vida llena de sentido. Depende de nosotros. De los superalimentos que tenemos al alcance: la familia, los buenos amigos. Todos los que amamos. Amarnos y sentirnos queridos. Compartir el café o el chocolate. La sazón del fuego lento del hogar. Sopa de chía, la maravillosa maca, una buena compañía. El sabor de los valores que uno encarna. El vacío, la levedad, el silencio y el ayuno. La magia de la pausa en la que sembramos la semilla de la serenidad para nutrirnos con la cosecha de la calma. El trabajo es también un superalimento cuando laboramos con el alma.

NUTRIRNOS PARA SER FELICES

Descubrimos la ignorancia. Empezamos por fin a saber que no sabíamos y que muchas de nuestras creencias sobre nutrición eran falsas, aunque las hubiéramos sostenido en nombre de la ciencia. No es una excepción, pues lo mismo ha pasado con la neurología, la genética, la cardiología. Y hasta en el sagrario de la física, la reina de las ciencias, los descubrimientos llevan a los astrofísicos a cuestionarse el modelo actual del Universo. ´

En la biología nos hemos dado cuenta de lo que ignorábamos sobre el agua, ese precioso cristal líquido que sostiene la vida; y del mismo metabolismo de la glucosa, esa fuente primaria de energía. Estamos cambiando nuestra visión sobre los carbohidratos y de las grasas como fuentes de energía y ni siquiera nos ponemos de acuerdo en un tema tan investigado como el del colesterol y las estatinas. Lípidos, grasas, insulina, inflamación, factores de crecimiento, enfermedades crónicas y degenerativas, síndrome metabólico, envejecimiento, tumores: todo empieza por fin a conectarse, que en la vida nada está desconectado, y en el paisaje de fondo observamos lo que esos primerísimos planos que llamamos especialidades habían separado. Unos cuantos comunes denominadores nos permiten acceder al fin hoy a una visión holística de la nutrición. Hoy nos queda reconocer con humildad que nos equivocamos en muchos asuntos relativos al ejercicio y la nutrición. Podríamos ser selectivos hasta buscar el contenido de triptófano y tirosina, de serotonina y dopamina, para explicar la alquimia de la relajación, de la pasión y la alegría. Podríamos incluso buscar los ingredientes para nutrir las conexiones del sistema límbico con los circuitos de la inteligencia cognitiva, pero puede ser más sencillo que convertirse en un erudito en nutrición. La invitación es a saborear. A disfrutar la vida, pues no vinimos a no enfermarnos ni a luchar contra la muerte. Vinimos a vivir y el sentido mayor de la vida es la felicidad. Que nuestra nutrición no sea un asunto de una mayor longevidad ni una estrategia de supervivencia. Que sea dirigida a un cultivarse interiormente con la luz del sol, la semilla de nosotros mismos y la energía de todos los nutrientes. De seguro la cosecha será la de la felicidad: disfrutar de uno mismo, para disfrutar de todo.

Hacer la pausa. Reconocer el ritmo. Danzar, cantar. Amarse. Entonces podremos experimentar el gozo del ayuno como el del alimento. Entonces, además de los sabores y vibraciones de todos los alimentos, nos nutriríamos de soledades, compañías palabras y silencios. En la sabiduría del saber aprender y disfrutar de lo aprendido está la clave de una nutrición llena de sentido. Una nutrición para la vida. Que la felicidad sea también nuestro alimento. Y nuestra mejor medicina.

JORGE CARVAJAL POSADA

www.vivosano.org/nutricion-energia-y-conciencia/




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Autorización de Fundación Vivo Sano

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