Salud del cuerpo

 

 

NUTRICIÓN, ENERGÍA Y CONCIENCIA 4

2019-06-29 Por: Autorización de Fundación Vivo Sano 32

LA NUTRICIÓN ESENCIAL

Más allá de la luz, el color, la energía y la sustancia, una nutrición integral requiere un componente esencial, que es mucho más que un suplemento. Es un superalimento compuesto de la propia esencia, pues más aún que de todos los otros nutrientes, nos nutrimos de lo que creemos de nosotros, de cómo nos sentimos y nos concebimos.

No sólo somos lo que somos por lo que comemos. También es cierto que comemos lo que comemos por lo que somos. Cuando vivimos conscientemente, transformamos nuestro modo de vivir en nosotros y la calidad de nuestras relaciones con todo lo otro. Si alcanzamos el estado ordenado del ser que somos nos convertimos en el mejor alimento de la naturaleza, y nutrimos lo que vemos y tocamos. Todo lo que acompañamos se nutre del orden que emanamos. Nuestra presencia consciente es también un alimento extraordinario para la gran cadena de la vida.

LA CONCIENCIA ES UN SUPERNUTRIENTE

Cada instante tenemos una interocepción o percepción interior, como una imagen global de nosotros mismos, que es percibida y evaluada por el corazón y el cerebro. Desde el centro, el corazón que ordena, podemos irradiar vía campo magnético cardíaco ese orden complejo de lo que somos. Así nutrimos a los hijos, al amigo, a la esposa, al hermano, al compañero. Ordenamos y sanamos. Y sanando, proyectando lo mejor de nosotros, nos sanamos. Así nutrimos la creación que nos nutre y nos recrea.

Ejercitamos nuestra conciencia a través de la atención, que es un poderoso alimento y una gran medicina, porque allí donde entramos la atención llevamos la energía. Si esta energía lleva consigo un sentimiento de amor, nutrimos con lo mejor de nosotros el mundo.

La consciencia es un superalimento. Una nutrición consciente es aquella en la que comprendemos que con cada nutriente incorporamos a la propia vida una parte del espectro de la gran cadena de la vida. Cuando podamos vivir con gratitud y reverencia el ritual de nutrirnos como aquel de liberar la luz condensada en la sustancia, aprenderemos también que la conciencia es el ingrediente capaz revelar la vida latente en la materia. Al saber que nutrirse es también saciar el hambre y la sed de ser, descubrimos el sabor sutil e incomparable de la vida.

LA SALUD ES UN PROCESO CONTINUO DE ORDENAMIENTO

Cacao, aguacate, aceite de coco, combustibles tropicales para generar energía biológica no contaminante. Maca, quinua, chía, nutrientes especiales consagrados por la luz de los Andes. Acaí, chontaduro, borojó, sol de la selva para ascender al fruto de la edad madura. Verde verdura, clorofila-magnesio, fotosíntesis, crucíferas, flavonoides, licopenos, preciosos presentes del sol y de la tierra. Jengibre, cúrcuma, ajo, limón, reishi, arándonos, alimentos y medicinas naturales imperiales. Aceite de oliva, destilación del sol mediterráneo. Caballas, sardinas, salmonetes boquerones, kril, la gran ofrenda del mar. La nutrición es un arte mayor, arco iris condensado en las moléculas, para recrear el programa de la vida.

DESPERTAR: LA ALIMENTACIÓN CONSCIENTE ES LA MEJOR NUTRICIÓN

Cuántas veces la sabiduría del cuerpo nos grita a través del síntoma o la enfermedad que nos estamos maltratando. Por abandono, por ignorancia, por autocastigo, no importan tanto las explicaciones, el resultado de no amarnos de verdad será sólo lo que el desamor puede cosechar. Es un asunto de conciencia. Y mil veces el cuerpo nos lo va a recordar hasta que aprendamos la gran lección: podemos vivir sanos. Morir sanos. No estamos condenados a vivir muriendo. En buena parte, tal vez hasta en un 70% de los casos, depende de nosotros.

Tratamos de utilizar el combustible adecuado para el coche, nos cuidamos de no someter nuestros equipos electrónicos al shock eléctrico generado por los cambios de voltaje. Apagamos la estufa y lavamos los platos después de cocinar. Y hasta compramos quita grasas de todos los tipos para eliminar la mugre pegada a las superficies. ¿Amainamos el fuego desbordado de la insatisfacción interna? ¿Nos protegemos del shock del estrés? ¿Permitimos que los sistemas de desintoxicación propios del organismo tengan tiempo de eliminar toxinas y desechos antes de entrar de nuevo en modo de consumo? Sabemos que podemos acumular basura de años en nuestras arterias, en nuestras células, en los aposentos interiores donde tenemos la vida. A veces, cuando ya los servicios internos de limpieza están sobrecargados, la basura empieza a brotar con el nombre de alergias, eccemas o infecciones.

Si cambiáramos nuestro modo de habitar en nuestros aposentos interiores tal vez seríamos creadores de salud. Sabríamos que el sistema linfático cerebral se puede sobrecargar y que los acúmulos tóxicos en las neuronas pueden estar en el origen de muchos problemas neurodegenerativos. Consideraríamos que el maltrato dietético puede crear soluciones de continuidad en las paredes intestinales que permiten la absorción de moléculas y toxinas que luego generarán inflamaciones, alergias y problemas inmunológicos.

Continuará…

JORGE CARVAJAL POSADA

www.vivosano.org/nutricion-energia-y-conciencia/




Autor
Autorización de Fundación Vivo Sano

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