Familia

 

 

EL SEÑOR EN EL HOGAR 4/5

2019-06-25 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 25

Como saetas en mano del valiente, así son los hijos  habidos en la juventud(Salmo 127: 4)

Además de herencia, el salmo continúa diciéndonos que son como una saeta o una flecha. Los hijos son una flecha, la cual es el ímpetu y vigor de la juventud. El arco es el elemento impulsador, es el motor que va a mover, siendo el padre y la madre quienes tienen la fuerza para impulsar a sus hijos. Los hijos tienen que ser dirigidos hacia un objetivo.

Algunos elementos que ejercen la fuerza para que lleguen al objetivo son:

La educación cristiana. Es la ubicación de los hijos en el camino correcto.

Darle un excelente ejemplo, es otro elemento, lo que pondrá también a los hijos en el camino correcto. Si tú eres honrado ten por seguro que tu hijo será honrado.

Se deben crear momentos de inspiración a través del culto familiar, una buena motivación, una correcta disciplina. Estos son elementos que formaran la columna del hogar.

En (Deuteronomio 6: 6-7) dice Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Esta es la base fundamental de la formación de los hijos en el camino espiritual, para que cuando sean mayores puedan decir como el salmista, en mi corazón he guardado tus dichos para no pecar contra ti.

Un padre o una madre daña emocionalmente a su hijo con palabras como: no sirves para nada, eres tonto o un inútil; lo único que crean usando estas frases es herirlo, acomplejarlo y humillarlo. Si tus palabras son positivas, aunque las tareas sean difíciles, y escuchan palabras como: ¡Tú puedes!, ¡Tienes capacidad!, ¡Eres inteligente!, etcétera, etc. y si existe un compromiso de ayuda hacia ellos, las cosas resultaran mejor. Ellos podrán agradecerte siempre el haber oído: “cuenta conmigo.”

El arquero, son los padres, los que proyectan a sus hijos en el camino correcto, es por eso que la flecha y el arco están en las manos del valiente. El concepto de valiente que tiene el mundo es muy distinto al concepto bíblico; para el mundo es aquel que puede pelearse con otros, el que desafía el peligro; pero el valiente según el concepto de Dios es el que le da la cara al deber, el que cumple con sus obligaciones, el que admite sus errores, el que pide perdón, el que se esfuerza por mantener el hogar y dar un buen ejemplo. La Biblia dice que se tienes que ser un padre valiente y que debes tener puestos los ojos en el objetivo, para saber hacia dónde lanzar la flecha porque conoces la resistencia y calidad  de ellas, es entonces que serás un arquero de éxito.

Cada padre debe conocer a sus hijos, sus talentos, sus habilidades, sus temperamentos, sus defectos, y tendencias, etcétera, etc. y ellos serán impulsados según la capacidad de cada uno. En otras palabras, por ejemplo, si analizas a tu hijo, y ves la manera en que realiza sus deberes, observas que tu hijo es una persona que tiene un buen razonamiento verbal, es analítico y tiene buena facilidad para la lectura, llegas a la conclusión que puede llevar su vida profesional hacia la rama de las humanidades. Como en el ejemplo anterior, cada uno de tus hijos tiene su propia proyección según su forma de razonar ante las situaciones y eso lo llevará a desarrollarse en áreas de la salud, las ciencias, las artes o las humanidades. Disparar la flecha es ayudarlos a ubicarse de acuerdo a sus capacidades. Después de conocer las capacidades de tus hijos, es dirigirlos hacia blancos elevados.

No olvides que mientras más se esfuerce y más tense el arco más lejos llegará la flecha. Por los hijos es necesario hacer un sacrificio.

Una mujer que tenía tres hijos, cada uno llevaba horarios diferentes, su madre se levantaba muy temprano, y le dedicaba un tiempo al estudio de la Biblia con el mayor, después repetía el mismo culto con el segundo y después con el tercero y por ultimo después que había alimentado a sus hijos espiritualmente, ella dedicaba un tiempo para su relación personal con Dios. Esta mujer tensaba muy bien el arco;  sus esfuerzos serán grandemente recompensados en el cielo.

Continuará…

Dios los bendiga.




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