Familia

 

 

EL SEÑOR EN EL HOGAR 2/5

2019-06-11 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 25

¿Qué hombre hay de vosotros, que, si su hijo le pide pan, le dará una piedra? (Mateo 7: 9)

¿Qué podemos hacer para poner un buen fundamento en el hogar?

Lo ideal es tener a Dios en el centro. Que nuestra principal conversación debe girar en torno a las cosas espirituales, el hogar es el lugar más preciso para hablar de las cosas que son del Señor.

Orar antes de casarse, porque si pone a Dios en primer lugar, pelea con el Señor y se compromete con el Señor y le pide que le indique: muéstrame y guíame si tú quieres que yo puedo seguir adelante con este matrimonio. Si se hace así, el Señor les indicará el camino a seguir.

Dice la palabra del Señor en: Mateo 7: 9-11 "¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?, ¿O si le pide un pescado, le dará una serpiente?, que si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará buenas cosas a los que le pidan?"  Si clamas al Señor para que te ayude en tu matrimonio, puedes estar seguro que Él te ayudará.

Usemos como ejemplo el caso de un predicador. En una conferencia comentó: que cuando era joven, estuvo en Miami, dando una cruzada evangelista y conoció a una chica preocupada por su espiritualidad, él quedo cautivado por la chica. Cuando tuvo que regresar a las Vegas, que era la Ciudad donde vivía, estuvo trabajando en otras cruzadas evangelistas se cruzó con ella nuevamente en varias ocasiones. Al año siguiente regreso a Miami y le pidió al Señor que le mostrara sí, ella podría llegar a ser su futura esposa; las cuatro pruebas que él le pidió al Señor fueron las siguientes: 1. Que estuviera en el aeropuerto junto con quienes le recibirían, 2. Que ella estuviera en el grupo que le acompañaría al hotel donde se alojaría, 3. Que ella le invitara a cenar y 4. Que en esa cena ella le ofreciera un pastel de queso. Parecían pruebas difíciles, pero para el Señor no hay nada difícil. Cuando él llegó a Miami, allí estaba la chica; ella y su padre se ofrecieron a llevarlo al hotel y durante los días de campaña, ella le ofreció una cena en su casa y de postre, la madre anuncio que había un pastel de queso que su hija había preparado, detrás de todo esto estaba la aprobación de Dios.

Cuando hacemos de Dios el centro del hogar, le pedimos a Él que nos guíe, y si lo hacemos así, Él nos dará todo lo que necesitamos, es muy importante tomar a Dios en cuenta y tener en cuenta las diferencias religiosas que puedan existir, la palabra de Dios no se equivoca cuando dice “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos” (2ª Corintios 6: 14). Pablo exhorta a que no escojan a alguien que no sea de su misma religión, pero el enemigo busca la manera de crear en los jóvenes ideas como “él no es de la iglesia, pero yo lo voy a traer al Señor.” Si quieres hacer esto, es mejor esperar a que la persona se integre por completo a la comunidad religiosa y después tomar la decisión, no se debe tomar una decisión tan arriesgada. Porque que compañerismo tiene la injusticia con la justicia, y que comunión la luz con las tinieblas.

Regularmente los católicos no se casan con protestantes, ni un judío con un cristiano. Ahora imaginen el caso de que una muchacha católica se enamora de un joven musulmán. Si esta unión se realizara, si la chica es devota, ella rezara su rosario e irá a iglesia cada sábado mientras que su marido cada viernes hará sus oraciones cada dos horas a Ala arrodillado en su alfombra y leerá el Corán. Por eso el Señor dice “no os unáis en yugo desigual con los incrédulos” con los que no son de tu misma fe, porque no habrá comunión, no habrá armonía. Tomar a Dios en cuenta como fundamento del hogar es tener en cuenta la religión, al Señor, orar, ayunar y seguir adelante en la medida que el Señor va abriendo las puertas.

Continuará…

Dios los bendiga.




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