Salud del cuerpo

 

 

LA ALIMENTACIÓN: PREVENCIÓN Y LONGEVIDAD 2/3

2018-09-26 Por: Autorización de Fundación Vivo Sano 36

La alimentación es un pilar fundamental en la prevención de enfermedades y, por lo tanto, para asegurar una mayor esperanza de vida y, sobre todo, calidad de vida a los años vividos. El entorno es el responsable de que los genes se expresen y se desencadene la enfermedad. A esto se le llama epigenética y es la verdadera clave de la longevidad. La restricción calórica es uno de los condicionantes más estudiados en la longevidad. El primer estudio se realizó en animales en 1934 y hasta la fecha se sigue investigando sobre él; en ocasiones los resultados son contradictorios, debido a que la salud siempre será un objeto de estudio multifactorial difícil de relacionar con un único condicionante. Lo que sí está claro es la importancia de la calidad del alimento. Una dieta basada en materias primas naturales de elevada densidad nutricional cubre nuestras necesidades sin un elevado coste metabólico. Comer menos calorías y más nutrientes es una buena estrategia para vivir más y mejor.


¿Y cómo conseguir esta mayor densidad nutricional? Echemos un vistazo al panorama que vemos en el supermercado, la gran mayoría de los productos que se ofertan vienen envasados, procesados y contienen diversas sustancias adicionadas para asegurar una mayor vida útil. Sin embargo, su calidad nutricional deja mucho que desear. De nuevo el interés comercial y la comodidad de consumo van por delante de la nutrición. Para asegurar una mayor densidad nutricional en el plato, hay que consumir materias primas naturales y cocinarlas en casa. Esto lleva tiempo y organización, hay que ir al supermercado y leer etiquetas, hay que cocinar en casa a baja temperatura para evitar una excesiva pérdida de nutrientes y hay que comer despacio y masticar bien el alimento para asegurar una correcta digestión y aprovechamiento del mismo. Todo esto parece sencillo y evidente, pero hay que empezar por aquí.

En la actualidad, el ejercicio de saber leer etiquetas es mucho más importante de lo que uno se imagina. Todas las sustancias adicionadas al producto son ingredientes que no tienen valor nutricional y esto supone un mayor trabajo metabólico para el organismo, que debe transformarlos y eliminarlos. Los conservantes, colorantes, espesantes y, por supuesto, los pesticidas que tienen los alimentos, no tienen ninguna función orgánica, es más, muchos se comportan como potenciales cancerígenos, favorecen la oxidación celular y pueden resultar neurotóxicos o alterar el equilibrio hormonal, como es el ejemplo del bisfenol A, una sustancia que contienen algunos plásticos que envuelven el alimento. Existen varias teorías para explicar el proceso de envejecimiento. Una de las más aceptadas es la teoría de los radicales libres. En ella se propone que los radicales libres producidos durante el metabolismo energético celular causan daño oxidativo, provocando una pérdida gradual de los mecanismos homeostáticos. No obstante, las células controlan este proceso mediante su sistema antioxidante. El problema viene cuando el estrés oxidativo es provocado por factores externos. Se sabe que la contaminación, el tabaco, el alcohol y la mala alimentación provocan un exceso de radicales libres que el organismo no es capaz de combatir.


ELISA BLÁZQUEZ, Nutrición y dietética de CMI-Clínica Medicina Integrativa

www.vivosano.org/alimentacion-prevencion-longevidad/




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Autorización de Fundación Vivo Sano

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