Jovenes

 

 

EL REINO DE DIOS ESTÁ ENTRE VOSOTROS

2016-03-24 Por: Pr. Allan Machado 5

 

“Ni dirán: helo aquí, o helo allí; porque he aquí el reino de Dios está entre vosotros”. (Lucas 17: 21)

Desde los tiempos del Antiguo Testamento el pueblo de Israel añoraba con ansias el establecimiento del reino de Dios entre ellos. Cuando Dios mandó a Moisés a construirle un santuario, Dios le prometió al pueblo que Él habitaría en ese santuario. Tiempo después cuando Salomón por instrucción de su padre David, construyó aquel magnifico templo, Dios se le presentó a Salomón en un sueño y le confirmó que Él habitaría en aquel templo siempre y cuando su pueblo fuera obediente a sus mandamientos. En un sentido literal el pueblo de Israel creía que Dios habitaría entre ellos. Más allá, ellos creían en las historias de sus antepasados que habían visto y experimentado la presencia de Dios sobre el santuario y la nube que se manifestaba sobre el templo.

Cuando el templo de Jerusalén fue destruido en tiempos de Jeremías las generaciones siguientes (los que fueron desterrados a Babilonia y aquellos que regresaron a reconstruir el templo 70 años más tarde) vivían con la esperanza de que Dios nuevamente viniera a morar entre ellos. Sin embargo, el pueblo de Israel nunca más tuvo independencia absoluta. Cayeron en manos de los persas, de los griegos y finalmente, en los tiempos de Juan el bautista, estaban bajo el yugo brutal de los romanos. A pesar de vivir sin libertad el pueblo de Dios no había perdido la esperanza de que Dios volviera a habitar con ellos y restituyera el reino de David. Con ansias esperaban la llegada del Mesías.

Desde los tiempos de los grandes profetas se anunciaba la restauración del reino de Dios. “Saldrá una vara del tronco de Isaí, y un vástago retoñara de sus raíces” (Isaías 11: 1). “En aquel día, la hija de Sion se regocijará, porque se le dirá: “Jehová es Rey de Israel en medio de ti” (Sofonías 3: 15) “Y Jehová será Rey sobre toda la tierra” (Zacarías. 14: 9).

 

Cuando Juan el Bautista predicaba el arrepentimiento en las orillas del Jordán; diciendo que el Reino de los Cielos se había acercado, los que escuchaban entendían perfectamente que en algún momento la llegada del Mesías anunciado por los profetas restauraría el reino a Israel. Ellos estaban esperando a un rey, a un líder político, un guerrero invencible. Alguien así como un Alejandro Magno, un Darío de Persia, un Artajerjes, un César romano. Tristemente cuando aquel galileo, carpintero de Nazaret, que no tenía donde recostar su cabeza dijo: “El reino de Dios está entre vosotros” (Lucas. 17: 21) los que estaban escuchando no entendieron que el Dios del Universo estaba entre ellos. Con la encarnación del Hijo de Dios, había llegado el Reino de los Cielos.

El aspecto actual del reino se enfatiza con diferentes expresiones:

  1. Es algo que se posee ahora. “Bienaventurados los pobres en espíritu porque de ellos es el reino de los cielos”(Mateo. 5: 3).
  2. Se busca ahora. “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia y las demás cosas os serán añadidas”(Mateo. 6: 33).
  3. Se recibe ahora. “De cierto os digo, que el que no recibe el reino de Dios como un niño, no entrara en él”(Lucas. 18: 17)

Al escuchar a Jesús hablar del reino de los cielos nos resulta evidente que es un reino de carácter espiritual. Esto fue lo que le dijo a Pilato antes de la crucifixión: “Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos, pero mi reino no es de aquí. Entonces Pilato le preguntó: ¿Luego, eres rey? Respondió Jesús: Tú dices que soy rey. Yo para esto he nacido, y para esto he venido al mundo…” (Juan 18: 36, 37).

“Cuando Cristo entrego su vida en la cruz del calvario y con su último aliento, exclamó: ‘Consumado es’ La batalla había sido ganada. Su diestra y su brazo santo le habían conquistado la victoria. Como vencedor, plantó su bandera en las alturas eternas. Todo el cielo se asoció al triunfo de Cristo. Satanás derrotado, sabía que había perdido su reino. (DTG Pág. 700)

El reino de los cielos había quedado confirmado para siempre. Sí querido Joven, desde que Cristo nació en este mundo, el Reino de los Cielos está entre nosotros. Y cuando Cristo entregó su espíritu en la cruz del calvario, el reino de Dios quedó confirmado por toda la eternidad. ¿No te entusiasma el saber que cuando entregaste tu corazón a Jesús viniste a ser ciudadano del Reino de Dios?

Que Dios te bendiga siempre.




ÚNETE A LA COMUNIDAD MANAPDC

¿Tienes alguna pregunta para nosotros?
Te queremos escuchar. Estás en familia.

ESCRIBENOS