Matrimonios

 

 

LAS LEYES DEL MATRIMONIO 2

2018-06-20 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 26

AMOR O PASIÓN

 

“Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones” (Salmos 46: 1).

Hay una muy fuerte tendencia a confundir el amor con la pasión. Estos sentimientos son diferentes y por supuesto antagónicos. La pasión es una tendencia ciega y malsana que sólo busca satisfacer el egoísmo. La pasión puede ser motivada por intereses personales tan bajos como el deseo sexual, el dinero, la reputación o el estatus. Cuando estos intereses se logran a través del matrimonio; la persona involucrada queda satisfecha, logró lo que perseguía, pero no logro unirse con la persona que quería, ahora está casado legalmente y ante Dios unido hasta la muerte.

 

Una inspirada escritora del periodo victoriano escribió lo siguiente: “Las pasiones y los efectos son agentes muy poderosos, mal aplicados y puestos en acción por motivos equivocados y mal orientados son poderosos para producir la ruina y convertir al hombre en un despojo humano, miserable, sin Dios y sin esperanza” (Mensaje para los jóvenes. Pág. 74)

Los matrimonios contraídos por la fuerza ciega de la pasión obviamente terminan en fracaso, desilusión y amargura. Se necesita mucha sabiduría y la inmediata intervención del Espíritu Divino para enderezar este error y sacarles provecho a los votos matrimoniales. Con Dios nada está enteramente perdido. Dios en todo momento es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en cada tribulación; así se promete en el Salmo 46:1.

El amor hay que cultivarlo

Una pareja puede estar felizmente casada por un amor puro y sincero; sin embargo, todavía debe hacer algo para que el amor ni se apague ni se muera. Recordemos que el amor es una dadiva divina que se nos concede con cierta medida. Es nuestro deber hacer crecer y perfeccionar esa medida de amor recibida. El amor como una planta debe ser cultivada, debe ser alimentada, debe tratarse con naturalidad y delicadeza. Hay que dar amor para recibir amor.

¿Qué hay que hacer para cultivar y desarrollar el amor?

Definitivamente la mejor manera de desarrollar el amor es expresarlo tanto en palabras como en hechos.

El amor expresado por el esposo   

La mejor manera es expresarlo con palabras sinceras y románticas. No hay nada malo en ser romántico; esta es una parte de la vida que Dios nos dio al crearnos. Ese amor se puede expresar diciéndole a la esposa: “Mi amor, después de tantos años de casados todavía te amo con todo mi corazón. Siento que te quiero mucho, Mucho”.

En el espejo donde ella se mira, póngale: “Hola mi vida, te quiero”. Elógiala en público. Reconozca y resalte sus atributos físicos o espirituales, dígale que tiernos ojos tiene, que sonrisa encantadora y que atractiva se ve.

Reconozca los dones y talentos de su esposa, dígale: “Eres muy organizada, eres muy hábil, eres una buena negociante; me gusta tu manera de ahorrar y manejar los recursos del hogar, eres una excelente esposa; estoy muy orgulloso de ti”

Sea expresivo y agradecido por lo que hace su esposa; dígale: “Que rico te quedo el arroz, tienes muy buena sazón, que limpia y ordenada esta la casa. Con ese traje luces muy hermosa”

Mantenga un contacto físico con su esposa. Tómela de la mano. Siéntese al lado de ella en cualquier reunión. Abrácela con cariño y ternura. Bésela al despedirse y al llegar del trabajo.

Sea detallista. Son los detalles los que le dan vida y expresión al amor. Sorpréndala con un ramo de flores. No olvide las fechas especiales, anótelas en su agenda. Hay algunas fechas que son muy significativas para una mujer, unas de esas fechas son su cumpleaños, aniversario de bodas, día de la madre, día del amor y la amistad. Otro detalle importante es el de invitarla a cenar en algún restaurante. En cualquier reunión busque una silla para ella. No la deje parada y desorientada, sea su apoyo físico y moral en todo tiempo. Si está enferma consiéntala, mímela, permanezca a su lado y hágase cargo de sus necesidades. Durante el día llámela por teléfono; mantenga una permanente comunicación con ella.

Deje que ella sienta su ayuda en los quehaceres de la casa. Ayúdela a aspirar la alfombra, ayúdela a lavar la loza, a limpiar la cocina, los baños, el jardín, las ventanas, etc.

Déjele saber que usted conoce sus tallas y sus gustos. Al regalarle una cartera, una blusa, o algún perfume, llévele los colores, los modelos y fragancia que a ella le gustan.

Todos estos detalles son recíprocos. La esposa debe tener en cuenta estos elementos y practícalos con su esposo; el amor que damos es el amor que recibimos.

Continuará…

Del folleto “Las Leyes del Matrimonio” escrito por Pr Efraín y Mireya Sánchez




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