Matrimonios

 

 

LAS LEYES DEL MATRIMONIO 1

2018-06-13 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 27

“Si Jehová no edificare la casa, en vano trabajan los que la edifican; Si Jehová no guardare la ciudad, en vano vela la guardia” (Salmo 127: 1)

De todas las transacciones y negocios que el ser humano pueda realizar en este mundo, el más solemne, el más delicado y el más sagrado y trascendental es sin duda el compromiso matrimonial. Todo matrimonio está circunscrito en un contexto serio y delicado. Todos sabemos que el estado matrimonial afecta nuestra vida presente y futura. En el hogar esta nuestra felicidad, nuestra estabilidad o nuestra desdicha; la influencia del hogar no solo se limita a esta vida; va mas allá y se proyecta hasta la eternidad.

El hogar es una institución sagrada porque es de origen divino. Dios indiscutiblemente es el creador de la familia; fue en la misma jornada de la creación de este planeta cuando Dios realizó la primera unión matrimonial. Adán y Eva fue la primera pareja que se unió para poblar la tierra. Antropológica y biológicamente hemos tenido un origen noble y digno. Los seres humanos fuimos creados por la mano de Dios, y no hay ninguna explicación ni científica ni filosófica ni pragmática que nos vincule con ninguna especie en proceso de evolución.

Todos los seres humanos estamos en la sagrada obligación de cuidar, engrandecer y dignificar a nuestra familia. Es nuestra solemne responsabilidad evitar todo lo que pueda deteriorar y arruinar la armonía conyugal; para lograr este fin será necesario educarse más al respecto; habrá que buscar en Dios toda la sabiduría y el tacto necesario, esto es una tarea constante, pero da muy buenos resultados.

Es muy satisfactorio saber que el mismo Dios que creó el matrimonio, también creó un manual de sabias instrucciones que al seguirlas se nos asegura un estado sólido de madurez y tranquilidad matrimonial. Este manual no es otro que La Sagrada Biblia. En este mundo no hay ningún otro libro que contenga tantas reglas y tantos principios prácticos y acertados como la sagrada Biblia. Toda la Biblia es un manual de vida, de salud y prosperidad en todo sentido.

Las invariables leyes y principios bíblicos que aseguran la dicha conyugal, son entre otros los siguientes:

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entrego a sí mismo por ella” (Efesios 5: 25)

El amor es el vínculo principal que debe unir a un hombre y a una mujer en el estado matrimonial. El amor en sí, es un sentimiento puro, noble, desinteresado y espontaneo. El amor es una dadiva que Dios a través de su Divino Espíritu nos otorga como sus criaturas. El amor, es respetuoso, es protector, siempre busca lo mejor para el otro. Donde hay amor hay comprensión, hay dialogo, constructivo y existe el deseo de arreglar y restaurar la relación afectada. Donde hay amor, se atacan los problemas y no las personas.

Cada año son miles de parejas que unen sus vidas no por amor, sino por intereses egoístas. Muchos se casan por dinero; por temor a la soledad; otros por alguna atracción sexual, otros por asegurarse un buen futuro y hay quienes se unen en matrimonio para conseguir papeles de ciudadanía de algún país.

El verdadero amor no es ciego, le da cabida a la razón y al sentido común, el verdadero amor ve con claridad los límites hasta donde se puede llegar, ve los obstáculos, ve las posibilidades y el fin de todo.

Continuará...

Del folleto de la Leyes del Matrimonio escrito por Pr Efraín y Mireya Sánchez




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