Salud del cuerpo

 

 

LA SALUD FÍSICA Y LA BIBLIA 3 / 5

2018-05-19 Por: Autorización de Jóvenes Cristianos.com 34

El ejercicio es vital para la buena salud, y la Biblia reconoce sus beneficios.

La práctica de veinte minutos de ejercicio activo por lo menos tres veces a la semana puede reducir el riesgo de enfermedades cardiacas y circulatorias. Incrementa la forma protectora HDL del colesterol, mejora el nivel energético y aumenta la flexibilidad y la sensación de bienestar. Aunque la Biblia reconoce el valor del ejercicio, lo coloca en un lugar secundario con respecto a algo más importante, el cultivo de la espiritualidad: “Porque el ejercicio corporal es provechoso para un poco; más la piedad para todo aprovecha, porque tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera” (1 Timoteo 4: 8 JBS).

Las leyes morales de la Biblia son una protección básica contra las enfermedades de transmisión sexual, que sin duda ya existían entonces, aunque no se habían identificado o quizás los científicos ni siquiera sospecharon de su existencia durante siglos. (Éxodo 20: 14; Romanos 1: 26-27; 1 Corintios 6: 9, 18; Gálatas 5: 19.)

Reconocida durante muchos siglos

Hipócrates fue un médico griego que vivió en los siglos V y IV antes de Cristo al que se ha llegado a conocer como el “padre de la medicina”, pero unos mil años antes Moisés escribió gran parte de lo que la Biblia dice sobre las enfermedades. Sin embargo, es significativo que una carta de un médico publicada en la revista The AMA News decía: “Los mejores investigadores médicos que se ocupan ahora de los trabajos más interesantes llegan a la conclusión de que la Biblia es un libro científico muy exacto. [...] Los hechos biológicos, el diagnóstico, el tratamiento y la medicina preventiva según se presentan en la Biblia son mucho más avanzados y confiables que las teorías de Hipócrates, muchas de las cuales todavía no se han probado y algunas son claramente inexactas”.

El doctor A. Rendle Short destaca en su libro The Bible and Modern Medicine (La Biblia y la medicina moderna) que las leyes sanitarias de los pueblos vecinos de Israel eran muy elementales, si es que acaso existían, y a continuación añade: “Lo más sorprendente es que en un libro como la Biblia, que no se tiene por científico, aparezca un código sanitario, y es igualmente sorprendente que una nación que acababa de salir de la esclavitud, a la que sus enemigos habían atacado repetidamente y que había ido al cautiverio más de una vez, tuviera un código sanitario en su conjunto de leyes tan sabias y razonables”.

Por: jóvenes-cristianos.com

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