Estudios biblicos

 

 

CONOZCAMOS AL VERDADERO JESÚS 3/6

2018-05-14 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 26

SU GRAN RESURRECCION

 “Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.  (Filipenses 2: 10-11)

Por otra parte, Jesús es un personaje incomparable porque hizo algo que ningún ser humano ha logrado hacer hasta el día de hoy; Jesús estando muerto resucitó; salió triunfante del sepulcro. Era imposible que un sepulcro de piedra retuviera al dador de la vida.

Después de la resurrección Jesús estuvo unos días con sus apóstoles dándoles más información acerca del reino eterno, y luego ascendió al cielo ante una multitud que testificó del inolvidable evento. Hay registros bíblicos e históricos que demuestran que después de la resurrección de Jesús centenares de personas lo pudieron ver.

“Después apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los cuales muchos viven aún, y otros ya duermen”. (1 Corintios 15: 6)

Jesús es un Salvador vivo; hoy Jesús vive y reina para interceder por todo pecador que solicita su ayuda y su amparo.

Jesús: Hombre y Dios

Otro hecho trascendental que hace de Jesús un ser digno de confianza y lealtad es en cuanto a la relación de igualdad con Dios, el Padre Celestial.

Lo que la Biblia enseña en cuanto a Jesús es que Él como El Mesías prometido debía tener dos naturalezas al venir al mundo. Jesús era divino; era Dios, pero como Dios tuvo que revestirse de una naturaleza humana o carnal para poder vivir y convivir con los seres humanos; no había otra forma de hacerlo.

700 años A.C el profeta bíblico Isaías, bajo la inspiración del Espíritu Santo predijo que el mesías que vendría a este mundo no sería un simple hombre, sería el mismo Dios que visitaría al mundo; textualmente dice el documento sagrado: “Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz”.  (Isaías 9: 6)

Los siguientes puntos nos van a aclarar más en cuanto a la divinidad de Jesús:

1. Jesús se llamó y se igualó al Padre Celestial: “Yo y mi Padre somos uno(Juan 10: 30).

“Felipe le dijo: Señor, muéstranos el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿Cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?” (Juan 14: 8-9)

2. En algunas ocasiones, Jesús se identificó con el mismo nombre sagrado que es “Jehová”, el sagrado “YO SOY”. Todo judío ortodoxo y profundamente religioso, al oír la expresión sagrada de “YO SOY” se sorprendía y se estremecía de temor y respeto ante el nombre santísimo de Jehová, una experiencia tal se registra en el evangelio de Juan:

“Pero Jesús, sabiendo todas las cosas que le habían de sobrevenir, se adelantó y les dijo: ¿A quién buscáis? Le respondieron: A Jesús nazareno. Jesús les dijo: Yo soy. Y estaba también con ellos Judas, el que le entregaba. Cuando les dijo: Yo soy, retrocedieron, y cayeron a tierra”. (Juan 18: 4-6)

“Dijo Moisés a Dios: He aquí que llego yo a los hijos de Israel, y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me envió a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de Israel: Jehová, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él se me recordará por todos los siglos”. (Éxodo 3: 13-15)

Para que los adversarios de Jesús retrocedieran y cayeran al oír que Jesús solemne y seriamente les dijo: “YO SOY”, necesariamente tuvieron que haber recibido una fuerte impresión de su divinidad; pero era tanto su odio hacia Jesús que se repusieron y continuaron con su diabólico plan de matarlo.

La historia sagrada del Nuevo Testamento señala que las pocas veces que Jesús se identificó como el “YO SOY” los judíos llenos de indignación y fanatismo tomaban piedras para apedrearlo; ya que era una blasfemia que un hombre se igualara a Dios.

“Yo y el Padre uno somos. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿Por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios”. (Juan 10: 30-33)

Definitivamente Jesús era el santísimo Dios creador y Todopoderoso que visitó la tierra para darnos salvación.

1. En el Nuevo Testamento se deja ver que los discípulos de Jesús entendieron su naturaleza divina y su igualdad con el Padre Celestial; por esta razón lo llamaban “El Señor” nombre que era reservado solamente para Dios.

2. Según San Juan 20: 28 el apóstol Tomás personalmente llamó a Jesús: “Señor mío” y “Dios mío”, y Jesús aceptó estos títulos sagrados porque Él era Dios.

3. El mismo apóstol San Pablo ordenó adorar a Jesús como se adora al mismo Dios.

“Para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”. (Filipenses 2: 10-11)

Continuará...

Del folleto: "CONOZCAMOS AL VERDADERO JESÚS" del Pastor Efraín Sánchez




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