Salud del cuerpo

 

 

LA SALUD FÍSICA Y LA BIBLIA 1 / 5

2018-04-21 Por: Autorización de Jóvenes Cristianos.com 34

Cuando hoy se hace referencia a la Biblia, muchas personas mal informadas la dejan a un lado de inmediato como si no mereciera su atención.

Rehúsan abrir sus mentes y admitir que hace miles de años decía lo que el hombre moderno ha aprendido recientemente o todavía le queda por aprender. Esto es cierto referente a los sucesos mundiales, el gobierno, la astronomía, el medio ambiente, la historia natural, la fisiología o la psicología.

Sucede lo mismo con las enfermedades.

LA BIBLIA es un libro de vida. Ningún otro texto o colección literaria tiene una aplicación tan amplia a tantos aspectos de la vida. La buena salud se relaciona con la vida, así que no debería sorprendernos que la Biblia contenga principios referidos precisamente a la salud.

Menciona varias enfermedades, como la lepra, las hemorroides, la hidropesía y las enfermedades estomacales. ({…la plaga de la lepra} Deuteronomio 24: 8; {la úlcera de Egipto, con tumores, con sarna, y con comezón} Deuteronomio 28: 27; {un hombre hidrópico} Lucas 14: 2; {por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades} 1 Timoteo 5: 23.)

Si bien la Biblia no se escribió con el propósito principal de instruirnos sobre las enfermedades físicas, la información que proporciona es científicamente exacta y es útil repasarla.

El cuerpo humano era algo sorprendente para el salmista de la antigüedad, que escribió sobre el: “Porque tú poseíste mis riñones; me cubriste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque me formaste de una manera formidable y maravillosa; y esto mi alma conoce en gran manera. No fue encubierto mi cuerpo de ti, aunque yo fui hecho en secreto, y entretejido en lo profundo de la tierra. Tus ojos vieron mi cuerpo aun imperfecto, y en tu libro todos mis miembros estaban escritos; que fueron luego formados, sin faltar uno de ellos” (Salmos 139: 13-16 JBS).

Aunque el embrión está protegido en la oscuridad de la matriz, el Creador lo ve formarse y ve cómo crecen los huesos. Para él, “…la noche resplandece como el día…” (Salmo 139: 12). Nada está escondido del Creador. En términos médicos, el embrión está protegido de la madre por la placenta, y por eso el organismo no lo rechaza como si se tratara de un cuerpo extraño. Sin embargo, este salmo no expresa un principio médico, sino espiritual, a saber, que el Creador lo ve todo, incluso en la oscuridad de la matriz.

“Todas las partes de nuestro cuerpo están escritas” en el código genético del cigoto fertilizado en el útero materno desde la concepción. Además, el momento en que se formará cada una de ellas según un orden prescrito viene determinado por los muchos relojes biológicos programados en los genes.

El salmista David no conocía todos los detalles científicos, pero el Hacedor, quien le inspiró la escritura de este salmo, sí los conocía, pues ha sido el Creador del hombre. Los críticos de la Biblia niegan la autoría de David, pero hasta ellos tienen que fechar la escritura de los salmos siglos antes de Cristo.

Por:  jóvenes-cristianos.com

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