Estudios biblicos

 

 

EL PUEBLO DE DIOS 6

2018-04-02 Por: Pr. Juan Estrada 21

Una reforma o un reformista

Hemos sido llamados por Dios a una tarea específica. Y es el concepto bíblico el que nos debe identificar, Jesús llama a cada cristiano a ser testigo hasta el tiempo del fin (cf.- “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” Mateo 28: 19-20). Hemos sido llamados para proclamar el evangelio al mundo entero.

A pesar de ser llamados a proclamar un mensaje especial al mundo, algunos tienen la tentación de “poner su llamado en una función egoísta.” ¿Cuál es la razón por la cual algunos cristianos siguen a falsos reformadores? El concepto de nuestra enseñanza de un remanente perfecto, es susceptible a la percepción de muchas personas (Moore, M. “Un remanente fuera de control” p. 29). El profeta Jeremías nos alienta con las palabras que recibió del Señor al escribir “No escuchéis las palabras de los profetas que os profetizan; os alimentan con vanas esperanzas; hablan visión de su propio corazón, no de la boca de Jehová” (Jeremías 23: 16), en los tiempos del cautiverio, muchos profetizaban según su parecer, solo para alentar al pueblo y los engañaban con sus mensajes, es por eso que debemos mantenernos alerta ante los mensajes que se nos presentan

A nuestro alrededor, existen muchos grupos reformistas que quieren hacer que la iglesia sea pura y limpia por completo, hacen que sus enseñanzas sean susceptibles, llegando a convertirse en una obsesión, convierten su reforma en un legalismo estricto e inflexible, creando una introspección enfermiza dándose énfasis en sí mismo, en lugar de centrarse en Cristo.  También hay una obsesión por el poder correctivo, sin importar cuál sea el punto central en la discusión, la solución es su posición. Es sin duda la misma acción de los profetas corruptos en los tiempos del profeta Jeremías cuando les recriminaba el mensaje que proclamaban diciendo: “Jehová dijo: Paz tendréis; y a cualquiera que anda tras la obstinación de su corazón, dicen: No vendrá mal sobre vosotros. Porque ¿quién estuvo en el secreto de Jehová, y vio, y oyó su palabra? ¿Quién estuvo atento a su palabra, y la oyó?” (Jeremías 23: 17-18), a estos profetas, el Señor les mando un mensaje, el cual se mantiene vigente hasta el día de hoy, para aquellos que tergiversan la Palabra del Señor y el evangelio de Jesucristo, las palabras de reprensión del Señor dicen: “Yo he oído lo que aquellos profetas dijeron, profetizando mentira en mi nombre, diciendo: Soñé, soñé […] Dice Jehová: He aquí que yo estoy contra los profetas que endulzan sus lenguas y dicen: Él ha dicho […] Por tanto, he aquí que yo os echaré en olvido, y arrancaré de mi presencia a vosotros y a la ciudad que di a vosotros y a vuestros padres; y pondré sobre vosotros afrenta perpetua, y eterna confusión que nunca borrará el olvido.” (Jeremías 23:25,31,39,40)

Ekkehardt Muller, escribió un artículo en la revista Diálogo Universitario donde Escribe: “Se sabe que la investigación teológica – sea hecha por miembros de la iglesia, administradores o teólogos/eruditos profesionales- conlleva el potencial de crear tensiones e incluso producir divisiones. El arribo a ciertas convicciones puede fracturar relaciones humanas, levantar desunión y polarizar o aún separar iglesias o sociedades” (Müller, Ekkehardt. “Quiénes deberían hacer teología”. Revista dialogo universitario, 2011, vol. 23, núm. 2, pp. 10 -10-13, 21).

Para Dios, aquellos que causan disidencia a la iglesia, el Señor les aborrece por hacerle daño a su pueblo elegido. “Pero tengo unas pocas cosas contra ti: que tienes ahí a los que retienen la doctrina de Balaam, que enseñaba a Balac a poner tropiezo ante los hijos de Israel, a comer de cosas sacrificadas a los ídolos, y a cometer fornicación. Y también tienes a los que retienen la doctrina de los nicolaítas, la que yo aborrezco” (Apocalipsis 2: 14-15).

Durante las siguientes semanas seguiremos estudiando este tema.




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