Estudios biblicos

 

 

EL PUEBLO DE DIOS 2

2018-03-05 Por: Pr. Juan Estrada 11

La iglesia de Cristo

Para formar parte de la familia de Dios, cada creyente debe comprometerse con los demás. El concepto de Iglesia no se basa en ideas aisladas o que cada uno vaya al son de su propio ritmo. La iglesia no es una colección de píos individualistas. Las opiniones de los africanos, sudamericanos, interamericanos, rusos, europeos, australianos, asiáticos y de todos deben importarnos. Todos juegan un papel importante en la unidad, la iglesia de Cristo se resume en la unidad que representa el Padre y el Hijo, Jesús declaró en su oración: “para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste” (Juan 17: 21); Pablo repitió las palabras de Jesús al mencionar: “pues todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús; porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos. Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús (Gálatas 3: 26-28), todo se resume en una unidad en Cristo, por lo tanto, debemos escucharnos unos a otros. “Los seres humanos trazan líneas donde Dios no ha trazado ninguna. “Los seres humanos hacen diferencias donde Dios no las hizo. Los seres humanos inventan reglas que Dios no estableció” (Bietz, G. El adhesivo que logre la unidad mundial, p.22-25).

El Nuevo Testamento revela que la iglesia de Cristo está formada por:

1.      Todos los que han sido santificados en Cristo. “A la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo, Señor de ellos y nuestro” (1 Corintios 1: 2); “En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre […] porque con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados”(Hebreos 10: 10, 14),

2.      Los que han nacido de nuevo. “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil personas” (Hechos 2: 37-41); “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva” (Romanos 6: 4); “Sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos” (Colosenses 2: 12).

3.      Los que tienen su fe en Jesús el Hijo de Dios. “Porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá.” (Romanos 1: 17); “porque por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5: 7); “con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús […] siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Romanos 3: 26, 24); “Aquí está la paciencia de los santos, los que guardan los mandamientos de Dios y la fe de Jesús” (Apocalipsis 14: 12).

4.      Todos aquellos que llegan a ser partícipes de la vida eterna. “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna” (Juan 6: 47) “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna” (Juan 3: 16); “Y esta es la promesa que él nos hizo, la vida eterna” (1 Juan 2: 25).

5.      Aquellos que llegan a ser discípulo de Cristo, tienen como misión la que estableció Jesús, por la cual la iglesia ha sido llamada por Dios para dar a conocer el testimonio de Jesús. “Y vosotros daréis testimonio también, porque habéis estado conmigo desde el principio” (Juan 15: 27); “Que ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesucristo, y de todas las cosas que ha visto” (Apocalipsis 1: 2); esta es la iglesia que tiene una relación directa con el Señor.

El escritor Broadbent escribió: “La iglesia es una. En tanto que nos consideremos miembros de la iglesia peregrina, reconocemos como nuestros hermanos peregrinos a todos aquellos que transitan por el Camino de la Vida” (Broadbent, E. La iglesia peregrina, p. 452).

La iglesia de Cristo tiene ciertas características que la distinguen como la iglesia del Señor, entre ellas se encuentran:

1.      Que esta investida con autoridad divina “Por tanto, mirad por vosotros, y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre” (Hechos 20: 28); “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios” (Romanos 8: 14).

2.      Es la intermediaria elegida por Dios para salvar a los hombres “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo” (Mateo. 28: 19); este mandato establecido por el Salvador, de predicar el evangelio al mundo, se tiene que cumplir. 

Dios ha dado a cada hombre la medida de fe suficiente para abrir las puertas y Cristo nos suplirá nuestras propias necesidades.  “Cristo formó su iglesia aquí abajo con el propósito expreso de manifestar la gracia de Dios por medio de sus miembros” (White, CSI. p. 220)

3.      La iglesia de Dios está llamada a marcar una diferencia en la adoración al Dios verdadero, que refleja su carácter por medio de su ley y su amor “Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4: 24), por el cual nos ayuda a resistir las acusaciones, el escarnio y la persecución.

 Continuaremos...




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