Estudios biblicos

 

 

LOS BENEFICIOS DEL PERDÓN 4

2017-12-18 Por: Pr. Juan Estrada 20

“Si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; ¡y el Dios de paz estará con vosotros!" (Filipenses 4: 8-9)

El perdón no es asunto de matemáticas ni de reglas o leyes, sino de actitud. El que alberga la idea de que en algún momento futuro no perdonará a alguien, está lejos de conocer el verdadero perdón, aunque pueda parecer que está perdonando. Si el espíritu del perdón mueve el corazón, una persona estará tan dispuesta a perdonar al alma arrepentida por octava vez como lo estuvo la primera vez, o la vez número 491 como lo estuvo la octava vez. El verdadero perdón no es limitado por números. Además, no es el acto el que vale, sino el espíritu que lo motiva. "Nada puede justificar un espíritu no perdonador" ([PVGM 196] CBA, t. 5).

Un “perdóname” sale desde el corazón arrepentido por el hecho y lo sucedido, sintiendo la necesidad de subsanar desde un pisotón hasta las palabras más hirientes. Después de todo, perdonar es un principio establecido por Dios, Él no puede perdonarte, si tú no has perdonado al que te ofende. Recuerda: “Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos os perdone a vosotros vuestras ofensas” (Marcos 11: 25). Un corazón trasformado ama a su prójimo y si se acuerda que ha ofendido a alguien deja su ofrenda ante el Señor y le busca para reconciliarse con Él (Lee Mateo 5: 23,25).

El perdón es síntoma del amor verdadero

Esta sección empezaremos leyendo 1ª Juan 4: 7 que dice: “Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios” y la última parte del versículo ocho dice: “porque Dios es amor.” Las palabras de Juan son más profundas de lo que imaginamos porque el amor es el principio fundamental en Dios, Él manifiesta su amor a nosotros en que antes que nosotros le amaramos “él nos amó primero”(1ª Juan 4: 19), fue el amor de Dios por la humanidad, que le movió a tener misericordia para restaurar a la humanidad caída, y fue por eso que “dio a su único Hijo, para que todo el que crea en él no se pierda, sino que tenga vida eterna” (Juan 3: 16 NTV).

Fue en la cruz donde Dios se reconcilió con la humanidad, Pablo escribió: “Pues Dios estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo mismo, no tomando más en cuenta el pecado de la gente. Y nos dio a nosotros este maravilloso mensaje de reconciliación” (2 Corintios 5: 19 NTV), es decir Dios se reconcilió contigo olvidando todo el malentendido y perdonó tus pecados sin omitir ninguno. “Una prueba adicional del amor de Dios y de su buena voluntad para perdonar. El mensaje de la reconciliación ha sido depositado, por así decirlo, en la mente y en el corazón de todos los que lo aceptan para distribuirlo a otros.”

Ahora si el mensaje del perdón está basado en el amor, ¿Cómo ligamos este asunto hacia nuestro prójimo? Jesús respondió a esta pregunta diciendo: “amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas” (Marcos 12:30), volvemos nuevamente al principio de todo, basado en el amor que expresamos hacia Dios, no podemos decir que obedecemos a Dios si no tenemos amor, este es la base fundamental para que el hombre entre en armonía con su creador y con su divina voluntad.

Si hemos conocido a Dios y le hemos aprendido a amar con todo nuestro ser, entonces entra en acción la segunda parte del gran mandamiento que dice: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Marcos 12:31), El amor de Dios se deriva hacia nuestro prójimo, se basa en el respeto de su integridad como persona y su ser que es semejante a ti y a vuestro creador. Jesús unifica estos mandamientos para armonizar y crear una ética humana sobre el valor de las personas.

Es claro que Dios quiere que aprendamos a amar a nuestro prójimo, y el amor es la base de nuestra existencia, por lo tanto, es más fácil aprender a perdonar, así como nosotros hemos sido perdonados a través del amor, Dios en su amor es paciente y nos perdona, el hombre tiene la misma virtud de perdonar, y de demostrar el verdadero amor hacia nuestro semejante.

No podemos exigir, algo que no estamos dispuesto a dar, no tenemos derecho a estar en paz, si otros no la tienen por nuestra causa.

En el sentido de las virtudes humanas, Pablo declaró: “si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros” (Filipenses 4: 8-9).

El amor verdadero puede ser sufrido, pero es capaz de soportar mucho más de lo que piensas, sobre todas las cosas guardadas, guarda tu corazón, dijo Salomón, ya que todo lo que permanece en nosotros es “la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” (1ª Corintios 13:13). Permítele al amor permanecer en ti, y veras que es más fácil perdonar de lo que te imaginas.

Continuará…

Dios les Bendiga




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