Salud del cuerpo

 

 

NUTRICIÓN Y ENERGÍA 1/2

2017-12-30 Por: Autorización de Fundación Vivo Sano 19

Estamos acostumbrados a concebir la nutrición sólo en términos bioquímicos, pero también el agua, el sol, el aire, la tierra, los clásicos elementos de los griegos y las medicinas tradicionales, son nutrientes básicos para la vida.

Sabemos hoy que la ausencia de una parte del espectro de la luz visible, el cambio en las características físicas del aire y el agua y la falta de un adecuado contacto físico con la tierra, son inductores de enfermedad

Más allá de la división clásica de los alimentos en carbohidratos, proteínas y grasas, y de su aporte nutricional y calórico, reconocemos hoy que los nutrientes también tienen energía vital, y son más o menos sanos según su forma de cultivo y métodos de preservación y almacenamiento.

El pescado, aunque tenga la misma composición, no sabe igual y no alimenta lo mismo si es congelado o si es fresco. Las gallinas criadas en libertad, los cerdos que se alimentan de bellota, los salmones que no se hacinan en las redes de la piscicultura, todos saben diferente, su carne tiene otro aspecto, su aporte de energía vital es superior. Basta mirar el aspecto pálido y triste de los pollos en el supermercado, cuando los comparamos con aquellos que no han estado prisioneros. Aunque en el caso de los vegetales, los alimentos de los cultivos biológicos sin abonos ni insecticidas, tienen un aspecto menos llamativo, tienen sin duda una energía vital superior.

La luz: nuestro mejor alimento

Gracias al trabajo pionero del físico alemán Fritz Albert Popp, considerado el padre de la emergente ciencia de la fotobiología, hoy sabemos que un huevo de gallina libre y de una gallina encerrada en una jaula no son iguales en su patrón de emisión de fotones: ¡la diferencia es la luz que emiten! En un futuro cercano podremos medir gracias a fotomultiplicadores extremadamente sensibles, los biofotones, esos cuantos de luz que emiten los alimentos y que son indicadores de su energía vital. La vida recibe la luz, procesa la luz, emite luz.

La cadena de la vida en la tierra se sostiene gracias a la luz solar, que activa los electrones por el proceso de respiración celular que tiene lugar en las mitocondrias, esas centrales generadoras de energía presentes en cada célula. Liberamos la energía almacenada en la glucosa, y la utilizamos luego para mover la fisiología de todos nuestros sistemas orgánicos y expresar también funciones superiores como pensar, intuir, crear y amar.

Los electrones activados o “excitados” liberan fotones. Todas las reacciones químicas ocurren a través de estos intercambios de electrones y de luz. La vitalidad está ligada a la presencia de electrones y los procesos de envejecimiento lo son de oxidación, y literalmente tienen que ver con la pérdida de electrones.

Hoy en día en la medicina moderna se relacionan algunos trastornos físicos con la malnutrición lumínica: el síndrome de depresión afectivo estacional, las alteraciones en la síntesis endógena de vitamina D y las consecuentes alteraciones en el metabolismo del calcio, son sólo dos ejemplos. En el campo terapéutico es bien conocida la fototerapia para la ictericia de los recién nacidos, que activa el metabolismo hepático de la bilirrubina, y el empleo de la luz coherente del láser asociada a pigmentos como las porfirinas para tratar algunos tipos de tumores.

La luz solar activa la melanina, un verdadero computador biológico que almacena y transforma el espectro de la luz visible y nos protege de la parte negativa del espectro ultravioleta. Pero la melanina utiliza la energía y la información del espectro solar, la transfiere por resonancia a la neuromelanina en el cerebro y la convierte en vibraciones y corrientes que nutren nuestros nervios. En el interior de cada célula, el ADN se comporta como una antena espiral que resuena con las altas frecuencias de la luz. El ADN, nos dice la moderna fotobiología, no sólo codifica para la síntesis de proteínas, es también un receptor, un almacenador y un emisor de fotones. Y estas emisiones de luz coherente se presentan a ritmos específicos constantes, constituyendo una modalidad de comunicación celular. El espectro completo de la luz solar también nutre nuestro sistema nervioso y activa el metabolismo, tal como nos muestra la terapia con lámparas que suministran todas las frecuencias del espectro solar para el tratamiento del síndrome de depresión afectivo estacional, que afecta especialmente a personas sometidas a la privación lumínica durante los largos inviernos de los países nórdicos. El alimento que falta aquí es la luz. La luz es un nutriente esencial, ya sea la luz directa del sol o la luz guardada en forma de energía en los alimentos.

Continuará...

Autor: Jorge Carvajal Posada

www.vivosano.org/es_ES/Informaci%C3%B3n-para-tu-salud/Persona/Alimentaci%C3%B3n-sana/Nutricion-y-energia.aspx




Autor
Autorización de Fundación Vivo Sano

Más información del autor

ÚNETE A LA COMUNIDAD MANAPDC

¿Tienes alguna pregunta para nosotros?
Te queremos escuchar. Estás en familia.

ESCRIBENOS