Salud del cuerpo

 

 

LA DIETA ANTIINFLAMATORIA 2/2

2017-12-23 Por: Autorización de Fundación Vivo Sano 17

La dieta antiinflamatoria es la dieta ancestral modernizada. Una dieta basada en índices glicémicos bajos (frutas y verduras) con proteínas adecuadas y dosis adecuadas de ácidos grasos Omega 3. El uso del aceite de oliva virgen es esencial. La posibilidad de vivir en un país productor nos ofrece una ventaja enorme en este cambio. Se basa en alimentos frescos, no enlatados de ciclo estacional, como las verduras y frutas que se consumen crudas o poco cocinadas, fibra vegetal, carnes rojas en contadas ocasiones, pescados especialmente azules. Con escaso espacio para grasas saturadas, precury donde las harinas refinadas, incluidos los cereales y el almidón son reducidos al máximo; donde se evitan las grasas hidrogenadas. Cocinar de una forma determinada, a baja temperatura con métodos poco agresivos como el hervido, vapor, plancha, horno a temperaturas controladas y el uso del wok. Y la adicción de especies como la cúrcuma, el jengibre y el orégano entre otras y beber abundante agua para eliminar toxinas gracias a la fitoterapia, además de la posibilidad de ingerir bebidas fermentadas de baja graduación, con moderación, como vino tinto, cerveza o sidra.

Esta dieta no es transitoria, no se utiliza para objetivos como reducir peso de cara al verano. Debe ser una forma habitual de comer y debe enseñarse a los niños, modificándoles el paladar. No es fácil porque se enfrenta a varios retos: la falta de tiempo generalizada de la sociedad actual donde todo “debe ser muy rápido”, el creciente hábito de comer fuera de casa ya sea en restaurantes o en el trabajo. Este cambio social de hábitos inadecuados se incrementó en los últimos 20 años y la industria alimentaria estuvo atenta ofreciendo la solución: comida rápida, comidas de tercera y cuarta generación. Un modelo de ingesta en el que predominan alimentos refinados, precocinados, ricos en glúcidos generadores de picos de insulina. Una ingesta que sólo piensa en el paladar y que no sacia.

 

La correlación entre glicosilación e inflamación es positiva El desequilibrio entre Omega6/Omega3 es un factor esencial en el desarrollo de la inflamación subclínica. Los ácidos grasos esenciales son poliinsaturados y tienen múltiples dobles enlaces. Los Omega 3 permiten estabilizar membranas a temperaturas frías. Los pescados las incorporan gracias a las algas. En la década de los 50 se comenzó a manipular las grasas poliinsaturadas para hacerlas más estables a temperatura ambiente. La hidrogenación fue el procedimiento bioquímico. El aceite se calienta en este proceso y la grasa pasa de forma espacial cis a una forma trans donde los grupos metilo y carboxilo se encuentran en lados opuestos

 

Las grasas trans requieren mayor cantidad de energía para ser procesadas, incrementando los radicales libres y la movilización de ácido araquidónico de las membranas celulares. Las cifras de LDL, así como la LDL oxidada, disminuyen la HDL.

 

La ingesta en exceso de los tipos Omega6 generará precursores del ácido araquidónico, que inicia el proceso inflamatorio crónico, con formación posterior de prostaglandinas (dolor) y leucotrienos (tumefacción).

 

En cambio una dieta rica en EPA y DHA reduce la síntesis de PGE2 –proinflamatorios, disminución del tromboxano A2-vasoconstrictor y antiagregante plaquetario, disminuye el leucotrieno B4-inductor de adherencia y quimiotaxis leucocitos entre otros-, aumenta el tromboxano A3, la prostaciclina PGI3 y los leucotrienos B5.

 

Este cociente AA/EPA es la base del perfil de inflamación silenciosa-perfil de ácidos grasos

La mayor parte de la población tiene el problema de generar demasiada insulina: engorda y no adelgaza, incrementa la inflamación y provoca diversas enfermedades crónicas. El exceso de insulina incrementa el AA y la IL6. Estos sistemas están relacionados.

La ingesta natural de Omega 3 incluso en nuestro país no es fácil. Hay que tener en cuenta que la ISSFAL-asociación internacional estudio ácidos grasos y lípidos- recomienda 450mg de DHA y 650mg/día de EPA. Pero sólo consumiendo diariamente pescado y otros alimentos marinos se consigue de forma habitual. Representa entre 4-6 raciones de pescado semanales. Y una gran parte de la población no lo hace. Y además en adultos sólo el 5-10% de ácido alfa linolénico se transforma en EPA y sólo un 2% en DHA. Las mujeres tienen más capacidad hasta un 20% se transforma. Es un problema de acción enzimática.

En cambio la conversión del ácido linoleico en araquidónico es muy eficaz, siendo precisas grandes cantidades de alfa linolénico para llegar a equilibrar el proceso.

La proporción Omega6/ Omega3 idealmente debería ser 1:1, hoy es de 25:1 en ciertas sociedades. Una buena relación sería 4:1. Hay que tener en cuenta que los tratamientos con Omega3 tardan de 6 semanas a 6 meses en realizar efectos y no están exentos de problemas, especialmente con pacientes que toman anticoagulantes o cuando se reciben dosis superiores a 3 g/día hay que controlar la coagulación y que los parámetros AA/EPA, la determinación serológica de insulina en ayunas y las relaciones TG/HDL son parámetros bioquímicos de referencia para determinar el estado de inflamación corporal.

Autor: José Francisco Tinao

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