Familia

 

 

HOGARES QUE BENDICEN A OTROS 2/2

2017-11-21 Por: Pr. Juan Estrada 10

A manera de resumen, la semana pasada, vimos como una pareja compartió su pan con el viajero, además le construyeron una habitación para que el profeta viajero pudiera descansar, acciones que fueron devueltas de parte de Dios, dándoles el regalo de ser padres.

3.   Somos fuente de bendición.

Al tomar la decisión de compartir sus alimentos con un desconocido, al hacer provisión de una habitación donde el siervo de Dios pudiera descansar del camino y al mismo tiempo comer en familia; esta familia se convirtió en una fuente de bendición, Dios los convirtió en una fuente, llegaron a ser caudal de bendición al compartir de lo que tenían. El siervo de Dios tenia las mismas necesidades de alimento y abrigo que los demás, al compartir lo que tenían, él apreciaba las bendiciones de la comunión y amistad que muchas veces le hacían feliz y agradable la vida.

4.   Predicar sin palabras.

El hogar de esta pareja era especial para el Profeta Eliseo, el hecho de visitarla de forma frecuente, de convivir con ellos, de compartir momentos con la familia, Eliseo encontró en ellos un mensaje agradable de servicio a los demás. Aquello que hacían por el profeta, era como una muestra de amor al prójimo. Ellos predicaban con ejemplos y acciones y no con palabras.

La familia que predica con ejemplos y acciones es “La mayor prueba del poder del cristianismo que podemos presentar ante el mundo es una familia ordenada y bien disciplinada. Ese es el mejor modo de recomendar la verdad porque es un testimonio vivo de su poder práctico sobre el corazón” (Testimonios para la Iglesia, t4, p. 299:3).

La influencia de un hogar a otro es poderosa cuando Dios está presente. “La misión del hogar se extiende más allá del círculo de sus miembros. El hogar cristiano ha de ser una lección objetiva, que ponga de relieve la excelencia de los verdaderos principios de la vida. Semejante ejemplo será una fuerza para el bien en el mundo. Mucho más poderosa que cualquier sermón que se pueda predicar es la influencia de un hogar verdadero en el corazón y la vida de los hombres. Al salir de semejante hogar paterno los jóvenes enseñarán las lecciones que en el hayan aprendido. De este modo penetrarán en otros hogares principios más nobles de vida, y una influencia regeneradora obrará en la sociedad” (El Ministerio de Curación p. 271:4).

5.   Tu hogar debe ser una bendición.

“Guarda tu corazón; porque de él mana la vida.” (Proverbios 4: 23). Uno de los primeros requisitos del cristiano es mantener un corazón limpio, ya que del corazón salen los buenos y los malos pensamientos, es un punto de partida, por eso es necesario ser diligente en mantener la mente entregada a Dios, el único que la puede mantener pura. “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, […] y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4: 17, 23).

“Del corazón mana la vida; y el corazón de la comunidad, de la iglesia y de la nación, es la familia. El bienestar de la sociedad, el éxito de la iglesia, la prosperidad de la nación, dependen de las influencias que reinan en el hogar (Consejos para Maestros. p 382:3). Nuestro papel de familia va más allá de las paredes de casa.

6.   Sea una familia amiga.

La familia de Sunem, fue una familia que abrió la puerta a otro. Nuestra familia debe ser amiga de las otras que nos rodean, debemos entablar lazos de amistad con las familias vecinas. Con el fin de crear una amistad saludable, que vean en nosotros una familia diferente en la cual pueden confiar.

Aquellas familias que se relacionan de forma constante con otras,  son familias más abiertas y pueden compartir con ellos las bendiciones que Dios les ha dado y llegando a convertirse en caudales de bendiciones para aquellos que no conocen la verdad. Comiencen creando una amistad, realicen actividades juntos, compartan momentos que sean recordados siempre, manteniendo siempre un espíritu de compañerismo y con la seguridad que solo se encuentra en el Señor.

Seamos familia que se conviertan en caudales de bendiciones para otros, es el momento de abrir, no solo nuestras puertas, sino abrir también nuestro corazón a nuevas amistades que perduren por la eternidad. Que nuestro hogar sea una bendición para otros.

Que el Señor les ayude a ser caudales de bendición.




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