Familia

 

 

ROMPIENDO EL MOLDE 2/2

2017-11-07 Por: Pr. Juan Estrada 6

Empezar a hacer cambios

Pablo exhorta a los efesios en el capítulo 4: 22-32, a cambiar su forma de vivir, que se despojen del viejo hombre (4: 22), que se renueven en el espíritu de sus mentes (4: 23), que se vistan del nuevo hombre creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. (4: 24). Que haya en vosotros el mismo sentir que tuvo Cristo, que no se aferró a su posición, sino que abandonó todo (Filipenses 2: 5-7); la nueva vida en Cristo, requiere cambios en nosotros, tenemos que aprender a ser personas honestas, felices, que no haya en nosotros el espíritu de amargura o violencia, en el cual debe permanecer un espíritu perdonador.

En el capítulo 5, Pablo, exhorta a ser imitadores de Cristo: “Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados. Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros” (Efesios 5: 1).El apóstol nos insta de manera urgente a seguir el ejemplo de Cristo, en especial con el tema del perdón, siendo Dios un modelo al cual debemos imitar. Si el Señor nos ha perdonado, entonces debemos aprender lo mismo, a perdonar como Dios nos perdonó.

El amor de Dios nos proporciona la capacidad para imitarlo, Juan escribió: “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (1ª Juan 4: 19). Al conocer el amor divino, empezaremos a producir el amor fraternal “Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a otros.” (1ª Juan 4: 11).

La práctica

Ser imitadores no se queda en cambiar nuestra actitud, sino en ponerlo en práctica. Los cambios internos se hacen visibles cuando se ponen en práctica. En octubre de 2008, las fuertes lluvias afectaron al sur de Veracruz en México, el río se desbordo y todas las casas de la ribera fueron cubiertas por el agua, hasta alturas de 1.50 m. La iglesia local proveyó apoyo a toda la población afectada. Cuando ponemos en práctica imitar a Cristo, las bendiciones del cielo son constantes, “Pruébenme en esto —dice el Señor Todopoderoso—, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde” (Malaquías 3: 10), las inundaciones afectaron el sistema de agua potable, la gente necesitaba agua purificada, nos acercamos a una empresa embotelladora de agua purificada, le comentamos el proyecto al dueño y le propusimos que nos vendieran las garrafas de agua de 20 lt. a un precio menor de lo habitual para poder ayudar a los damnificados, nuestra sorpresa fue cuando él nos dijo: no se les voy a bajar el precio, les voy a regalar todas las garrafas de agua que necesiten.

Esa experiencia me enseñó que ser imitadores de Cristo no se basa en nuestro interés sino en el de los demás.

El evangelio también se basa en dar, Pablo se despide de Mileto y les dice: “En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20: 35). Si aprendemos a dar, es grata la bendición de ayudar a otros. Jesús siempre se preocupaba por suplir las necesidades y después llamarlos a seguirle. Si imitamos el ministerio de Jesús, estamos reflejando el carácter de Cristo hacia los demás.

Resultados

Hemos sido creados para ser como Cristo. Fue el propósito de Dios crearnos a su semejanza (Génesis 1: 27), tenemos la imagen de Dios, esto es un gran privilegio que nos dignifica. A pesar de que el pecado ha desarticulado nuestra condición, Dios envió a su Hijo para restaurar y completar la imagen que se había perdido. Tenemos que recuperar la imagen y la semejanza de Jesús.

La meta final de Dios para nosotros no es la comodidad, sino que se desarrolle nuestro carácter, “En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu en vuestra mente, y vestíos con el nuevo hombre creado según Dios en la justicia y la santidad” (Efesios 4: 22-24). El Señor quiere que crezcamos espiritualmente y que lleguemos a ser como Cristo, ser igual a Cristo significa transformación del carácter.

Toda nuestra vida se resume en cumplir la misión, la cual tiene un impacto eterno en las otras personas, esto es más importante que cualquier otra cosa, tus metas y logros alcanzados en esta vida se quedaran aquí, y las consecuencias de tu misión son para siempre por la eternidad. Williams James dijo en una ocasión: “El mejor uso de la vida es emplearla en algo que sobreviva. Y solo el reino de Dios perdura.”

¿Qué estás haciendo con tu vida? ¿Ya has roto el molde?




ÚNETE A LA COMUNIDAD MANAPDC

¿Tienes alguna pregunta para nosotros?
Te queremos escuchar. Estás en familia.

ESCRIBENOS