Familia

 

 

LA FAMILIA 4: "LA FE DE LA MADRE"

2017-07-11 Por: Pr. Juan Estrada 15

“Mujer virtuosa, ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas” (Proverbios 31: 10). La mujer virtuosa es aquella que ha encontrado a Jesús como su salvador, quien la hace más virtuosa por entregar su corazón al Señor.

En la biblia existen muchas mujeres virtuosas que tuvieron una fe grande y que el Señor las bendijo en gran manera.

Si vamos al primer libro de Samuel encontramos la historia de Ana, una mujer que era estéril y desde lo profundo de su corazón le pidió a Dios un hijo, Dios miró la petición de fe de esta mujer y el Señor le otorgó el deseo de su corazón.

Ana nos presenta dos aspectos de una madre con fe, que no encontramos en un padre.

Primero. La confianza absoluta en el Señor. La oración de una madre se derrama delante de Dios con el corazón abierto y sin reservas. Ana le oró al Señor diciendo “si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva” (1ª Samuel 1: 11) ella reclamaba la bendición que le correspondía, y por lo tanto el Señor se la otorgó. Una madre sabe la necesidad más grande que tiene ella delante de Dios y de su familia.

Segundo. Sabe reconocer lo que viene de Dios. La mujer que aprende a reconocer las bendiciones de Dios, es una mujer virtuosa y aceptada delante del Señor; Ana le dio el lugar que le correspondía al Señor cuando recibió el pedido de su oración; “Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová” (1ª Samuel 1: 27-28).

Si leemos a través de toda la Biblia encontramos que en ella ha habido madres que no han medido su fe, que han confiado y han esperado en el Señor, vemos la fe de la madre de Moisés, quien confió en que el Señor cuidaría de su hijo; vemos a María madre de Jesús, quien era una mujer entregada y que dedicó su vida a la educación de su hijo.

Mujer virtuosa, el Señor está contigo, luchando y peleando por tus valores, por tu conciencia y tu fe, que cada mujer trasmita a sus hijos el valor más sagrado de su vida, que la fe sea el motor que mueva su corazón por amor a Dios y a su familia.

La próxima semana continuaremos.




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