Niños

 

 

LA OFRENDA

2017-09-10 Por: Pr. Juan Estrada 15

El pequeño Agustín pasaba algunos fines de semana con sus abuelos, ellos iban  a la iglesia y llevaban a Agustín; al pequeño le gustaban las clases de los niños, porque le contaban bonitas historias como la del hombre más fuerte o la del valiente David. Un fin de semana su abuelito le dio unas monedas y le dijo que esas monedas eran para la ofrenda de iglesia,  así que se fueron juntos a la iglesia, él disfrutó de la clase infantil, al terminar fue al salón donde se hacía el culto principal para escuchar la predicación; cuando pasaron la ofrenda, Agustín no puso las monedas en el alfolí, cuando terminaron de recoger la ofrendas se oró por aquellos que no habían podido dar y le pidieron al Señor que los bendijera; Agustín se sintió mal, así que cuando terminó la oración, se acercó a la mesa donde estaban los alfolís, metió su mano en su bolsillo y saco todas sus monedas y las deposito en el alfolí.

Al llegar a casa, su abuelito, le dijo que Dios se alegra cuando le llevamos una ofrenda y esta se da de corazón.

Recuerda el versículo de hoy: “Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre” (2ª Corintios 9: 7).




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