Salud Mental

 

 

LAS EMOCIONES 2

2021-09-10 Por: Pr. Juan Estrada 37

Como lo vimos la semana anterior, lo primordial en nuestra vida es presentar nuestras emociones delante de Dios, es por eso que dice el apóstol Pablo: no te inquietes por nada en ninguna ocasión, y si esto sucede, ten el valor de presentar esas emociones delante de Dios para que Él pueda ayudar a controlarlas de una mejor manera.

Cada día pasamos diversas circunstancias en la vida, y es mejor enfrentarlas acompañado, y la mejor compañía la podemos encontrar en Cristo. Dios conoce perfectamente nuestras necesidades, conoce lo que hay en nuestros corazones, sabes lo que hay en nuestros pensamientos y nos conoce mejor que nadie. Y aquí radica la importancia de tener que aprender a depender de Dios en todos los aspectos de nuestra vida, incluidas las emociones.

En mi experiencia personal, he aprendido a derramar mis preocupaciones, mis problemas, mi tristeza, mi dolor, mis frustraciones, mis alegrías, mis logros y muchas otras emociones y acciones que me han sobrevenido a mi vida en los últimos meses, aprendí a poner todo delante de Dios, entendí mejor el versículo que dice: “» Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma.  Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana»” (Mateo 11: 28-30). No hay mejor descanso, ni mejor tranquilidad, ni mejor estabilidad en este mundo, sino la que encuentras en Cristo Jesús. He aprendido a llevar mis emociones a otro nivel, no como yo las quisiera llevar, sino como Dios las dirige de una mejor manera para crear en mí una mejor estabilidad.

Tus emociones son parte de ti, y te distinguen, te hacen una persona diferente a las demás. Pero es mejor ser diferente con unas emociones estables dirigidas por Dios.

Si quieres que tu estabilidad emocional, sea realmente estable, tienes que traerla a los pies del Señor, tienes que descargar todas aquellas preocupaciones, aquellas alegrías delante de Dios, dejar de cargar un yugo que aprieta y que oprime el corazón, ese es el beneficio más grande que podemos tener en nuestra vida, porque ya no cargaremos ese peso, llevaremos uno que es ligero y suave que nos traiga la tranquilidad y la paz que necesita nuestro corazón.

Pon tus emociones delante de Dios, llora, ríe, alégrate, pon tu dolor delante de su presencia, descarga tus emociones en Dios, y obtendrás el oportuno socorro ante las circunstancias que estés pasando, ya sean felices o tristes. Recuerda que Dios se preocupa por cada uno de sus hijos, tanto así que ofreció su hijo en sacrificio para salvación por todos, que el señor te bendiga en la decisión de poner tus emociones delante de Él.




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