Salud Mental

 

 

ALTRUISMO 2 / 2

2020-09-25 Por: Autorización de Fundación Vivo Sano 32

LA COOPERACIÓN GARANTIZA LA PRESERVACIÓN DEL SER HUMANO COMO ESPECIE

 

Durante siglos, hemos ejercido el altruismo y la solidaridad mediante obras de caridad, visitar a los enfermos, ayudar, dar comida o cobijo al que no lo tiene. En la actualidad, en este mundo globalizado en el que vivimos, existen numerosas organizaciones de ayuda humanitaria. Millones de personas ejercen su altruismo, su solidaridad de forma sencilla y silenciosa, cuidando a dependientes, enfermos, ayudando a inmigrantes o atendiendo a personas en servicios que otros no quieren. Todas ellas están formadas por colaboradores anónimos que experimentan cada día el placer de ayudar.

 

¿Qué mueve a estas personas? Es parte del ser humano la predisposición natural a ayudarnos, a anteponer el bienestar del otro, incluso por encima de nuestro interés personal, beneficiar al otro, sin recibir recompensa, incluso aunque nos cause una pérdida o un perjuicio. Numerosos estudios recientes han analizado la actividad cerebral en personas que tienen que elegir entre comportamientos codiciosos o generosos, demostrando que ayudar a los demás produce en el cerebro el mismo efecto placentero que una buena comida, admirar la belleza, el dinero e incluso que el consumo de placeres adictivos.

 

Las personas con hábitos generosos se sienten bien cuando ayudan. Estamos “programados”, “configurados” para ayudarnos los unos a los otros, ayudar nos produce bienestar emocional, estimula zonas de nuestro cerebro asociadas al placer y reaccionamos igual que a otros estímulos gratificantes. Unos estudios de la Universidad de Michigan han revelado que ser altruista impacta positivamente en la salud. Aquellos que tienen como hábito ayudar a los demás, tienen vidas más largas que quienes no lo hacen.

 

Ayudar al prójimo lleva a las personas a actuar de forma similar a las madres, incluyendo un conjunto de pensamientos, emociones, y circuitos neurológicos y psicofisiológicos. Permite desactivar las respuestas al estrés y activar hormonas como la oxitocina, que restaura la función fisiológica, amortiguando el estrés de la persona que brinda cuidado y promoviendo el bienestar de otros. Es beneficioso para nuestra salud mental y para nuestro bienestar general. Mejora nuestra confianza, nuestra felicidad y nuestro optimismo. Promueve cambios fisiológicos en el cerebro que nos conducen a ser más felices. Cuando ayudamos a los demás, activamos nuestro cuerpo físicamente, ayudándonos a olvidar nuestros propios problemas, y conlleva una mejor integración social y contribuye a paliar la soledad y el aislamiento.

 

Ser conscientes de que hay personas en situaciones peores que la nuestra, nos permite tomar perspectiva sobre vuestra vida y verla con más optimismo, lo que conlleva un incremento de nuestra felicidad. Disminuye los sentimientos y sensaciones negativas, como la ira y la agresividad, y también fortalece nuestro sistema inmune prolongando nuestra vida. Los estudios sobre personas mayores muestran que aquellas que dan apoyo a otros viven más que las que no lo hacen. Manteniéndonos física y mentalmente activos, ayudar a los demás, cooperar, mantener una actitud positiva, prolonga la vida entre cinco y ocho años. Decía la Madre Teresa de Calcuta que “el que no vive para servir, no sirve para vivir”.

 

Sentirse útil a cualquier edad, ser capaz de hacer algo por alguien, es la base de una buena salud física y mental y, además, para tener una vida feliz.

 

BELÉN RODRÍGUEZ, Directora Yo Cambio el Mundo Cambiándome Yo

 

www.vivosano.org/altruismo/




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Autorización de Fundación Vivo Sano

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