Salud Mental

 

 

APRENDIENDO EL ARTE DE AMARNOS 2/3

2019-08-02 Por: Autorización de Fundación Vivo Sano 36

PRÁCTICA DE LA AUTOCOMPASIÓN

La práctica de la autocompasión puede hacerse durante el día como una actitud que permea la relación con nosotros mismos, o como una práctica meditativa formal. A continuación, una práctica formal como ejemplo.

 

Empiece por elegir una postura cómoda y estable, relaje su cuerpo y cierre los ojos una vez haya terminado de leer las instrucciones.

 

Traiga a su memoria una situación actual que sea una fuente de dificultad, incomodidad, dolor o sufrimiento. Obsérvela sin juzgarla, y permita que la respuesta natural aflore, tal como lo hace usualmente. ¿Qué emociones se despiertan? ¿Qué palabras utiliza para hablarse a usted mismo? ¿Qué ideas vienen a su mente? ¿Cómo siente esta reacción en su cuerpo?

 

Ahora, considere la posibilidad de poder reaccionar de forma diferente. Puede ofrecerse a usted mismo el cariño, el cuidado, la amabilidad y la bondad que necesita en este momento. Lleve sus manos al corazón o autoabrácese y visualice que desde el centro de su corazón crece una fuente infinita de compasión dirigida hacia usted mismo.

 

Esta parte de la práctica es determinante, ya que tanto la estrategia de poner las manos a la altura del pecho como la de darse un autoabrazo tienen efectos fisiológicos en el cuerpo: aumenta la liberación de oxitocina (hormona conocida como la hormona del amor y de la felicidad) y se reduce el cortisol (hormona asociada con el estrés) activando así el sistema nervioso parasimpático (el sistema de la relajación, la calma, la pausa). Por otra parte, aumenta el intervalo de tiempo entre latidos del corazón (relacionado con la calma). Estas respuestas neurofisiológicas se producen por el contacto, el calor y la contención percibidas por el cerebro, que no tiene la capacidad para distinguir quién lo abraza o realiza el gesto de cariño. Esto revela lo poderoso de esta práctica, ya que desencadena la misma de relajación, bienestar y alivio que tendríamos si recibiéramos estos gestos de un ser querido.

 

Tómese ahora un momento para observar cómo se siente ahora. ¿Nota algún cambio en las emociones, en el ritmo de la respiración o en su estado anímico?

 

Repetir esta práctica en la cotidianidad frente a las pequeñas y grandes dificultades, hará que el sentido de la autocompasión crezca y se consolide en usted, hasta que esta práctica sea la respuesta automática en vez del juicio y la crítica.

 

Continuará…

Autor: María Paula Jiménez

Web: entrenamientocompasion.com

www.vivosano.org/aprendiendo-arte-amarnos/




Autor
Autorización de Fundación Vivo Sano

Más información del autor

ÚNETE A LA COMUNIDAD MANAPDC

¿Tienes alguna pregunta para nosotros?
Te queremos escuchar. Estás en familia.

ESCRIBENOS