Salud Mental

 

 

SIN CULPA AL DECIR NO

2019-07-05 Por: Pr. Juan Estrada 35

¿Cuántas veces has dicho “NO” durante esta semana? ¿Has mantenido tu postura o has cambiado de decisión? Cuando somos personas accesibles, casi todas nuestras respuestas a preguntas propuestas es aceptar y decir sí.

Cuando los bebés nacen y conforme van creciendo van aprendiendo a de decir no, es muy divertido escuchar a un pequeñín decir “No,” aunque muchos creen que es divertido, el pequeñín está creando una oposición ante todo lo que se le presenta: “no compartirá sus cosas, no te dará lo que tiene en la mano, etc., esta respuesta negativa de su parte, no les preocupa en lo más mínimo. Ellos aprenden a dar una respuesta sincera y se mantienen así.

Si nos vamos a la vida de personas adultas, a muchas de ellas se les dificulta y les sabe mal decir “no”. Muchas de las razones son porque no comprenden la importancia de tener en cuenta su propia opinión, todos tienen derecho a ser ellos mismos, a expresar sus sentimientos, opiniones y emociones, todo se limita a respetar las limitaciones de los demás, sin que te afecte a ti, de forma directa o indirecta.

Existen muchas maneras de expresar nuestras respuestas negativas, ante las circunstancias, se puede decir "no" a través de nuestros gestos, ademanes y miradas, todas estas son una ayuda a la forma verbal del "no"; otra forma son los silencios alargados ante una pregunta, prepara a la otra persona a una respuesta negativa; sí eres fuerte y estás seguro de ti mismo, una sonrisa puede ayudar a hacer más liviana la respuesta negativa. Cada una puede ser adecuada en un momento y un contexto determinado (Emociones que hieren. p. 272).

Debemos tener claro que nuestra respuesta no debe empezar demostrando debilidad con frases como: “no insistas” ya que esta se puede convertir en un acrónimo de “al final diré que sí”.

¿Cómo superar el complejo de la culpabilidad, por no responder a lo que nos piden o esperan de nosotros? Mª. Jesús Álava escribió en su libro, Emociones que hieren, algunas recomendaciones para que las respuestas negativas no nos afecten:

·         Sí nos aprecian, que acepten nuestra respuesta y decisión.

·         Sí lo hacemos es por coherencia y responsabilidad.

·         Porque lo vemos justo.

·         Me sentiría fatal, sí les digo que sí.

·         Porque los quiero, y quiero lo mejor para ti.

·         No siempre tu opinión es la correcta.

·         Sé que luego te darás cuenta del porqué de mi respuesta.

Es importante saber decir "no”, ayuda a establecer límites, y mantener la posición deseada, y así evitar que algunos abusen de la buena caridad de otro ser humano. Aprender a decir "no", también garantiza la integridad de quien lo dice, al no ceder ante la manipulación bajo ninguna circunstancia. Debemos aprender a decidir “no” en momentos precisos y actuar de forma asertiva, un "no" sin culpa y con la idea de que lo haces por el bien de la otra persona y el tuyo.

Bendiciones.




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