Matrimonios

 

 

REGLAS PARA PELEAR LIMPIO EN EL HOGAR 5

2020-01-08 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 27

"…no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo"; “Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.” (Efesios 4: 26-27, 30)

Regla tres: Si se enojan, no pequen

“…No se ponga el sol sobre vuestro enojo.”(Efesios 4: 26) No deben permitir que llegue la noche, sin que ese problema haya sido solucionado, eviten las raíces de amargura, arreglen el mismo día, a la misma hora cuando se produce los inconvenientes, no permitan que los problemas se les acumulen, cualquier agresión de quien venga, debe arreglarlo inmediatamente, porque si no lo arregla, se hará un problema más grande y se tornará difícil de solucionar.

 

Regla cuatro: No agravien al espíritu Santo de Dios

“No contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.”(Efesios 4: 30) Lo peor que pasa en un hogar es que los esposos peleen hasta el punto de ofender al Espíritu Santo. ¿Bajo qué marco y que perímetro dijo el apóstol Pablo “no entristezcáis al Espíritu Santo”? esto lo dijo en base a los problemas del hogar, dejen la gritería, dejen de pelearse, de amenazarse, ni esto ni aquello, pero por favor no entristezcan al Espíritu Santo, el cual puede entristecerse con los gritos y las amenazas en el seno del hogar.

En resumen, los esposos pueden tener desacuerdo, malos entendidos, tarde o temprano puede haber una discusión, es normal, no se sienta un pecador y que el Espíritu Santo lo abandonó, pelear entre pareja es normal, lo que nos es normal es pelear a diario, si es así, necesitan urgentemente una intervención.

Lo primero que hay que hacer es buscar a Cristo en el hogar, porque un hogar sin Él, está lleno de conflictos. Cuando se ha buscado a Cristo, el amor de Él va a inundar a su esposa, se va desbordar hasta alcanzar a toda la familia, los vecinos, todos estarán impregnados del amor de Cristo y Él reinara en el hogar. Si Él está presente, las palabras serán suaves, habrá consideración, habrá demostración de amor y de colaboración.

El ejemplo bíblico lo encontramos con José y María. El hogar perfecto, y aun así, perdieron a Jesús y cuando lo perdieron se llenaron de angustia, se hicieron reproches uno al otro, hubo sentimientos de angustia e intranquilidad, ellos le perdieron en un momento y les costó tres días encontrarlo. Cuando lo encontraron volvió la armonía, la paz, la alegría y la felicidad en el hogar.

Otro ejemplo lo vemos con Lázaro, Martha le dijo si hubieras estado aquí mi hermano no habría muerto. Si Cristo no está en tu casa, el hogar se empieza a morir, empieza a oler mal, para evitar esto, se debe de invitar a Cristo en el hogar. La solución está en buscar, enamorarse y entregarse a Cristo. Y el hogar tomará otra dirección.

¿Tu estas dispuesto a renovar tus votos delante del Señor? Si así lo desean, deben  prometer amarse y respetarse uno a otro.

Oramos y le pedimos al Señor para que cada matrimonio y cada familia que lea este artículo reciba la bendición que desciende de lo alto, que el Espíritu Santo tome posesión de cada hogar;  y si hay una familia que por falta de Cristo está al borde de una separación, que su Espíritu Santo,  el que sembró el amor en ellos, lo vuelva a revivir, y que cada hogar se pueda volver a salvar.

Gracias Padre, porque has permitido que Cristo sea el centro de nuestro hogar, gracias porque con Jesús seguimos adelante, en el nombre de tu Hijo Amado Cristo Jesús, Amén.

Dios los bendiga siempre.




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