Matrimonios

 

 

REGLAS PARA PELEAR LIMPIO EN EL HOGAR 4

2020-01-01 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 28

"Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes" (Efesios 4: 29)

Regla dos: Evitar las palabras sucias y groseras.

Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes” (Efesios 4: 29). El hogar no debe contaminarse con la basura que uno encuentra en la calle. El Hogar es el sitio donde los ángeles y el Espíritu Santo quieren estar, y por la tanto debe ser un lugar que sea un remanso de paz para que pueda morar su Santo Espíritu.

Se deben de evitar las palabras sucias, groseras, vulgares y las maldiciones ni se deben oír. Estas palabras solo rebajan la moral de sí mismo. Porque de la abundancia del corazón habla la boca” (Mateo 12:34). Este texto habla la realidad del vocabulario que se usa al momento de discutir ya que son drenadas en el momento de la ira.

El problema de las palabras groseras es que pueden herir mortalmente a la pareja, y una pareja herida, el poco amor que tiene entra en un colapso. Hay palabras y expresiones que textualmente no son sucias ni groseras, evidentemente son palabras hirientes y que no deben usarse.

En una revista se publicó un resumen de encuestas ya hechas, y una pregunta era ¿Cuál cree usted que es la frase de su esposo que la he herido casi mortalmente? Una persona contestó, que había tenido un conflicto con el suegro y le dijo: “nunca me has caído bien y he llegado a la conclusión que mi hija se casó con una basura.” Esta frase la recordó todos los días, hasta el día en que el señor murió  y agrego nunca he podido librarme de esa expresión tan fea del padre de mi esposa.

Otra respuesta, fue de una esposa que en una ocasión hizo algo que a su esposo no le gusto y lo lleno de ira y para ofenderla (refiriéndose a un familiar) le dijo: “ahora entiendo porque tienes un enfermo mental en el manicomio”.  Otra respuesta fue de una esposa que le preguntó a su esposo la razón por la cual,  él ya no le expresaba su cariño y no la buscaba en la intimidad, recibió como respuesta lo siguiente: “es que tu presencia me da asco y vergüenza”.

“El ánimo del hombre soportará su enfermedad; Mas ¿quién soportará al ánimo angustiado?” (Proverbios 18: 14). Quien podrá sobreponerse, después de ser herido con este tipo de palabras.

Continuará…

Que Dios los bendiga




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