Matrimonios

 

 

REGLAS PARA PELEAR LIMPIO EN EL HOGAR 1

2019-12-04 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 21

"Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a otros en amor" (Efesios 4: 2)

Del libro: “Dile que si al amor” del evangelista internacional Charles Swindoll, que cuando él tenía 12 años, el sábado por la noche se convirtió en el tiempo preferido de la familia Swindoll. La razón fue porque al vivir al Este de la ciudad de Houston, Tx., era porque su casa estaba ubicada enfrente de un ring de boxeo, la mayor distracción de la familia era el sábado por la noche donde se reunían todos.

El señor Swindoll dice en su libro: que los que peleaban todos los sábados eran los mismos boxeadores, cada sábado había un peso pesado, luego aparecía un peso pluma y por último el peso ligero. El peso pesado era el papá, el peso pluma era el niño de unos 12 a 14 años y el peso ligero era la mamá, un chica menuda pero con gran agilidad para lanzar puñetazos.

Y continúa diciendo que cuando el primer plato se rompía, era porque estaba comenzando el primer round, y al escuchar al primer plato todos corrían a la ventana, para ver tremendo espectáculo, era tan habitual que la madre ya tenía preparada una merienda y se sentaban frente a la ventana para ver la pelea que acababa de comenzar, era todos los sábados a la misma hora. Las peleaban duraban desde 1  hasta 3 horas y 45 minutos, constantemente contaban los rounds mientras se divertían y miraban el espectáculo.

Todo terminaba cuando el peso pesado salía de la casa, decía algunas palabras groseras a sus otros contrincantes y se marchaba en su auto Lincoln Silver, aceleraba con tanta fuerza que las ruedas chillaban, este sonido era el anuncio que la pelea había terminado y había que esperar hasta el siguiente sábado.

Después de leer esta historia, las cosas aún no han cambiado en absoluto, todos los días hay serios conflictos en el hogar, las peleas son cada vez más frecuentes, por el simple hecho de que somos humanos y pecadores y nuestra herencia pecaminosa nos lleva a los desacuerdos, confrontaciones y los pleitos.

Por más amor que haya en un hombre y una mujer, tarde o temprano habrá un conflicto que habrá que atender de frente. Lo primero que hay que hacer es evitar el pleito, pero estos siempre vienen al hogar en algún momento. Dale Carnegie en su libro: “Como ganar amigos” dice: “La mejor manera de ganar una pelea es evitándola.”

Pleitos y malos entendidos son dos cosas muy diferentes, una cosa es pleito y otra es malos entendidos. Los malos entendidos y desacuerdos, se entiende que es lo más normal del mundo, lo que es anormal es el pleito, los gritos, la violencia física, los golpes, la agresión, las palabras groseras. Disgustarse es también algo normal intrínseco a la raza humana, si somos humanos tarde o temprano nos vamos a disgustar.

Disgustarse en sí,  es estar en desacuerdo, es una reacción orgánica y normal. Disgustarse y llenarse de ira, son dos cuestiones diferentes; una cosa es que estés disgustado y otra que te estés muriendo de ira. Se puede estar enojado, disgustado o en desacuerdo, pero se debe evitar caer en el terreno de la rabia, de la ira, de la cólera y del odio, porque tiene como consecuencia crear un espíritu de venganza y de agresión.

Continuará…

Dios los Bendiga




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