Matrimonios

 

 

EL MATRIMONIO CREACIÓN DE DIOS 4

2019-10-30 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 21

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7: 24-25)

7.  Respétense sus derechos. En 1ª Corintios 13: 4-6 dice “El amor es sufrido, es benigno, el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, más se goza de la verdad.” El hecho que un hombre y una mujer vivan juntos bajo el amparo del vínculo familiar, no significa que se ha perdido la individualidad ni se ha renunciado a ciertos derechos. Cada uno de los miembros de la familia tiene derechos y privilegios que deben ser respetados. ¿Cuáles son esos derechos y privilegios? 

 a.   Derecho a la privacidad.

 b.   Respeto a la correspondencia personal.

 c.    Respeto por las llamadas telefónicas.

 d.   Respeto por las pertenencias personales como: carteras, archivos  personales, fotos, carpetas y diarios, entre otras cosas.

 e.   En el seno del hogar, existen los derechos de opinar, de estudiar, de visitar a sus padres, inclusive de adorar a Dios según su propia elección. 

Pase menos tiempo espiando a su pareja y más tiempo tratando de serle agradable. 

8.  Hacer del hogar un santuario, donde Dios pueda convivir a gusto con ustedes. En Éxodo 25: 8 dice “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.” Donde Dios está presente hay paz, amor, armonía, siempre habrá respeto mutuo, consideración y ternura. Para que un hogar se convierta en un santuario y para que Dios sea glorificado en el, debe haber momentos de adoración, deben cantarse himnos y cantos espirituales, leerse con frecuencia la Biblia, debe recurrirse a la oración, debe haber orden, limpieza, disciplina, quietud, se debe evitar las groserías, la falta de respeto, la burla, la crítica y sobre todo la violencia. Hay que edificar y dedicar un tiempo para Dios, para buscarle de todo corazón y dedicar tiempo para oír el consejo de Dios.

Exhortamos a cada esposo y a cada esposa, que se propongan seguir los consejos del que creó el matrimonio, no olviden que por ser una institución divina y sagrada hay que salvarla con la ayuda de Dios, no dé por sentado que todo está perdido, Dios quiere y puede salvar su matrimonio. El consejo de Jesús en el Sermón del Monte fue. “Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7: 24-25). Y esa roca es Cristo Jesús.

Que el Señor los bendiga.




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