Matrimonios

 

 

EL MATRIMONIO CREACIÓN DE DIOS 2

2019-10-16 Por: Pr. Efraín A. Sánchez (1943-2015) 26

 “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Jesucristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5: 25)

Las recomendaciones de la Biblia sobre el matrimonio son:

1.      Los que se casan deben vivir solos. El matrimonio supone una separación total del hogar paterno, en Génesis 2: 24, leemos: “Por lo tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.” Deben alejarse de los padres, si las finanzas son malas, es preferible vivir en una habitación, pero solos. Juntos deben discutir y planificar sus asuntos personales y nunca permitir que terceras personas influyan en la toma de sus propias decisiones. 

2.      “Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Jesucristo amó a la Iglesia, y se entregó a sí mismo por ella” (Efesios 5:25). Debe haber una continuación del noviazgo, el consejo bíblico recomienda, “no dejar que el amor se extinga.” Para que el matrimonio funcione debe comenzar y continuar siempre con amor. El amor es el único capaz de unir fuertemente a un hombre y a una mujer. El amor es como una planta qué necesita ser regada, cuidada y alimentada constantemente. El amor debe ser expresado en palabras y en hechos. Esposos y esposas sean detallistas, son los detalles los que demuestran el amor, sí el amor no se expresa o no se estimula, desgraciadamente el amor se muere. Así que, tómense de la mano, abrácense todos los días, sorpréndanse mutuamente con pequeños regalos, salgan juntos, siéntense juntos, celebren sus cumpleaños, recuerden la fecha de su boda y mímense, no hay nada malo en practicar todo esto. 

3.      Sean fieles a sus votos matrimoniales. Cuiden sus pensamientos y su imaginación, recuerda que el adulterio comienza en la mente Mateo 5: 27-28 dice: “Oísteis que fue dicho: no cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” El problema más grande qué destruye los matrimonios es la infidelidad. Para salvar el matrimonio debe evitarse toda aproximación a la tentación. La imaginación sin control es como un vehículo sin freno en una colina, puede ocurrir cualquier desgracia y los resultados serán desastrosos. 

4.      No pensar en el divorcio como una solución para resolver los conflictos del hogar. En Mateo 5: 32 dice: “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.” La Biblia es clara, cuando dice que los lazos matrimoniales son indisolubles, son permanentes e indestructibles, solo la muerte puede separarlos. La única causa qué puede justificar un divorcio, es la infidelidad de uno de los cónyuges, pero, aunque el adulterio se haya producido y se haya comprobado, aun la parte ofendida puede perdonar y dar a su pareja otra oportunidad. Por lo general el divorcio siempre es destructivo y casi nunca es la mejor solución, después de cada divorcio sigue una cadena de dificultades, tales como la soledad, desajustes emocionales, vidas deshechas, hijos conflictivos, sentimientos de frustración, odio, decepciones, familias divididas y muchas otras cosas. 

Dios instituyó el matrimonio para que la familia sea realmente feliz, es decir para la felicidad de todo ser humano, para elevar la moral del hombre, fue establecido para crear una sólida estabilidad social, para que puedan participar del gozo de la felicidad celestial y sobre todo para enseñarnos a vivir en sociedad. Pensar en el divorcio es cómo descoser todo un programa divino de armonía y convivencia, así que el hogar hay que defenderlo bajo cualquier circunstancia. Los votos matrimoniales figuran entre las más serias y solemnes obligaciones que un ser humano puede asumir en este mundo.

Continuará....

Que el Señor los bendiga.




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