Matrimonios

 

 

LA OBRA DE LOS AÑOS

2018-04-04 Por: Pr. Juan Estrada 20

El cuidado y la prudencia que se tuvo al elegir la pareja, son parte de las virtudes del matrimonio, la solemnidad y el compromiso ante el altar, ante Dios como testigo y ante los amigos y familiares, eran sólo el principio del camino del matrimonio, del hogar, de la familia.

Cada matrimonio que inicia, le esperan grandes retos que deben ser superados, y lo más prudente es que como pareja, luchen juntos ante las adversidades que se presentan; esta lucha es que ambos tiren para un mismo lado para que con el paso de los años, se fortalezca más y más la relación y sean realmente una ayuda mutua, tanto el uno como el otro. De tal manera que la verdadera unión de ambos sea afianzada con el paso de los años.

Con el paso del tiempo se descubrirán flaquezas y debilidades en tu pareja, aspectos de los cuales nunca pensaste que existieran, cuando sean descubiertas deben ser tratadas con amor y paciencia, con el fin de ayudar a fortalecer aquellas debilidades. El amor debe ser el medio por el cual se debe de ayudar a crecer a tu esposa o esposo. El tiempo también te dará sorpresas de fortalezas que desconocías y estas deben ayudar a fortalecer mejor aquellos puntos más vulnerables, entre ambos se debe crear un equilibrio, para que juntos sean una totalidad permanente durante los años.

Una de las bases en el matrimonio es la sinceridad. Esta debe estar presente en la relación, y combinada con la comunicación les debería ayudar a fortalecer las posibles debilidades que se encuentren en el matrimonio; si sienten que el amor se está apagando, es bueno hablarlo con toda sinceridad y buscar el medio para revivir la pasión del amor y no dejar que nada afecte el amor que se prometieron delante de Dios el día de su boda.

Durante los años pasaran momentos difíciles, y en muchas ocasiones se podrá crear un sentimiento de decepción y muchas personas piensan que la unión con su pareja fue un error o una equivocación. Es verdad que muchas situaciones son tan adversas, que son difíciles de resolver, pero no hay nada que no tenga solución, piensen en los momentos más apropiados que les llevaron a unir sus vidas, las vivencias que trajeron momentos felices, el recordar todo eso juntos, puede ayudar a pensar que su unión no fue en vano y que la relación ha sido la experiencia más especial que se han vivido en la vida.  Cada día es una oportunidad de volver a amar, de volver a entregarse por completo como la primera vez.

La vida nunca ha sido fácil, y las relaciones personales tampoco, pero si el amor pareciera que se esfuma acércate a Cristo y cuéntale los problemas por los que atraviesas en tu matrimonio, juntos busquen al Señor y verán que todo es fácil, si aceptan dejar sus cargas a los pies de Jesús, “porque su yugo es fácil, y ligera su carga” (Marcos 11:30). El amor que tienes hacia tu pareja no se debe apagar nunca, pues al estar conectado a la fuente del amor, este nunca se agotará, porque el amor verdadero fluye de Dios hacia nosotros, y es cuando vivimos la verdadera experiencia de amar, pues “verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él” (1 Juan 2: 5). Porque el que ama ha conocido a Dios.

Permitan que los años, fortalezcan su matrimonio, todo en unión con el Señor.




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