Matrimonios

 

 

DIOS QUIERE MATRIMONIOS FELICES

2018-02-28 Por: Pr. Juan Estrada 19

Cuando Dios creó el matrimonio en el jardín del Edén, le agrego el ingrediente de la felicidad, el cual debería estar siempre presente. Es bello ver lo contento que se ve una pareja de novios el día de su boda, reflejan una radiante sonrisa y destellan felicidad, se respira una atmosfera romántica y llena de amor; si en una boda se respira ese ambiente, ¿Te puedes imaginar el ambiente que había el día que Dios unió en santo matrimonio a Adán y Eva?

¿Es posible conservar la felicidad del día de la boda? Desde la perspectiva bíblica es posible; aunque no estamos exentos de entrar en discrepancia con nuestra pareja, siempre está la forma de mantener la felicidad en el hogar. Todo comienza hacia donde se dirigen las virtudes que se tiene. Si ponemos nuestras virtudes en las manos de Dios y dejamos que su amor emane sobre nosotros, nuestro amor será más limpio y puro, y se transmitirá de una forma más trasparente a nuestra pareja. El primer secreto para mantener esa felicidad es poner nuestras virtudes primero ante Dios y dejar que sea Él quien limpie y purifique nuestros sentimientos, los cuales se trasmitirán mejor a nuestra pareja.

El otro concepto para mantener esta felicidad es la unidad y la paz, todo bajo el paraguas del amor. La unidad se mantiene siempre que entran otros principios en la relación de pareja, entre ellos está la fidelidad, la confianza y la seguridad que ofrece tu pareja, si dentro de tu relación existen estas tres virtudes, la unidad estará presente, serán uno cada día, y con esto cumplirán los principios establecido por Dios; en cambio la paz conlleva ciertas pautas que son importantes a tener en cuenta; el diálogo es una virtud importante, es por eso que la comunicación ayuda a evitar los conflictos, si hay comunicación oportuna, se pueden evitar y resolver ciertas situaciones difíciles que se presenten. Por lo tanto, el segundo secreto se basa en el concepto de una relación sincera, basada en la comunicación, la fidelidad y la confianza, dando como resultado un ambiente de unidad y paz en la pareja.

Si todos estos principios, se abrigan bajo el paraguas del verdadero amor, que fluye de Dios, se puede ser capaz de lograr la felicidad que se busca y que esta pueda permanecer siempre en la relación.

El consejo bíblico nos enseña un concepto importante “Quien halla esposa halla la felicidad: muestras de su favor le ha dado el Señor” (Proverbios 18: 22 NVI). A quiénes estamos casados, tenemos la virtud de haber hallado la benevolencia del Señor al darnos nuestra ayuda idónea, que seamos bendecidos cada día con el don de la felicidad y que ésta permanezca para siempre.




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