Matrimonios

 

 

EL MATRIMONIO NO ANULA LA INDIVIDUALIDAD 1/2

2017-11-22 Por: Pr. Juan Estrada 8

Quiero empezar con este texto: “Ninguno de los esposos debe procurar ejercer control arbitrario sobre el otro. No traten de obligar al cónyuge a rendirse a sus propios deseos. No podrán hacer esto y, a la vez, conservar el amor del otro. Sean bondadosos, pacientes, considerados y corteses. Por la gracia de Dios podrán hacerse felices uno al otro, en armonía con la promesa formulada en el voto matrimonial” (TheReview and Herald, 10 de diciembre de 1908. TCS 30.4). Este texto tiene dos conceptos importantes que desarrollaremos en este artículo.

1.      El matrimonio es un voto.

Un voto normalmente se hace con dos personas, cada uno expone sus motivos y razones para realizarlo. El día de la boda, ambos hacen un voto delante de testigos y de Dios, y se prometen a cumplirlo, el más tradicional es: “yo (tu nombre), te acepto a ti (nombre de tu pareja), como mi esposa(o) y prometo serte fiel en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza y amarte y respetarte todos los días de mi vida, hasta que la muerte nos separe.” Este voto encierra muchos detalles importantes que se deben poner en práctica durante el matrimonio.

Aquellos detalles que encierran los votos, son la fidelidad, al amor incondicional y el respeto, este último es en el que se basa este artículo, la palabra respeto, viene del latín “respectus”“atención o consideración”, la RAE lo define como: “Veneración, acatamiento que se hace a alguien.” Esto amplia el sentido del voto matrimonial, con el cual estamos prometiendo ante Dios y los hombres respetar a nuestra esposa/o, dándoles su propio lugar sin quitarle su identidad como persona.

Existen muchos aspectos y alegorías respecto al compromiso que requiere el matrimonio, desde el aspecto cristiano como civil, su origen y su destino.

Una carta sobre una joven esposa decía: “Aunque Dios la ama, es mantenida bajo un cautiverio servil; temerosa, temblorosa, abatida, llena de incertidumbre y nerviosa. Esta hermana no tiene que sentir que debe rendir su voluntad a un joven malvado, menor que ella. Tiene que saber que su matrimonio no anula su individualidad. Los requerimientos de Dios son superiores a cualquier pretensión terrenal. Cristo la ha comprado con su propia sangre, por tanto, no se pertenece a sí misma. Hace mal en confiar plenamente en Dios y rendir sus convicciones personales y su conciencia a un hombre imperioso, altanero, encendido por Satanás, cuando su majestad satánica tiene la oportunidad de operar eficazmente por su intermedio con el fin de intimidar a un alma temblorosa y disminuida. Ha sido sumida en la perturbación tantas veces que su sistema nervioso se ha quebrantado y arruinado”(TCS 31.1). la chica cuando aceptó los votos matrimoniales, nunca especuló que su esposo la imperaría y que violaría su individualidad.

El matrimonio debe basarse en el principio del respeto, donde cada uno tiene su propia libertad, su propia individualidad, su propia opinión ante cualquier situación que se presente en el hogar y en la familia de la cual ella/él forma parte. Aunque el matrimonio hace que la pareja sea uno, cada uno tiene su propia libertad de elegir los aspectos de su persona, como elegir, sus gustos, su vestimenta, su fe, entre muchas cosas más.

Es importante que se tengan en conocimiento que el voto en el matrimonio es el reflejo de los votos que Dios hace con sus hijos, donde la fidelidad y el respeto están ligados a la individualidad, es por eso que Dios no nos obliga a creer en Él, es lo que teológicamente se llama “libre albedrio,” Si Dios no nos obliga a hacer lo que no queremos, ¿Por qué creemos que nosotros si podemos hacerlo con nuestra pareja?

Que la idea de la individualidad, sea practicada en tu hogar, la cual ayudará a crear una armonía más placentera en tu matrimonio.

La próxima semana veremos el segundo punto de este tema.




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