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HÉROES DESCONOCIDOS 3

2021-08-12 Por: Pr. Juan Estrada 37

Hoy continuamos desarrollando un poco de la vida conocida de Ananías.

Dios le presentó en visión a Ananías una misión que tenía que cumplir, cuando Dios le llamó por su nombre y él respondió: “Heme aquí, Señor” (Hechos 9: 10), sus primeras palabras fueron poner su disponibilidad al Señor y cumplir con la parte que le tocaba. “Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora, y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para que recobre la vista” (Hechos 9: 11-12). Su tarea consistía en presentarse ante el mismo Saulo de Tarso, un hombre cruel y sin piedad a todo aquello que iba en contra de la fe judía, Ananías no podía creer que Dios le diera esta misión, él sabía que Saulo acervaba sed de persecución contra los santos.

Apenas podía creer Ananías las palabras del ángel; porque los informes de la acerba persecución de Saulo contra los santos de Jerusalén se habían esparcido extensamente. Se aventuró a protestar: “Señor, he oído de muchos acerca de este hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre” (Hechos 9: 13-14) Pero la orden fue imperativa: “Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi nombre” (Hechos 9: 15-16).

Aquel hombre fue a cumplir una misión encomendada, fue a la dirección que Dios le había indicado, y cuando se encontró con Saulo, puso sus manos sobre él y le relató como Dios lo había llamado para ser un apóstol a los gentiles. Ananías no sabía que su acción era el principio para cambiar el mundo, un mundo perdido y ahora tenía la oportunidad de conocer el verdadero evangelio, el evangelio de Jesucristo.

Por más pequeña que sea la acción que Dios te encomienda, tendrá grandes resultados, tú sólo has sembrado tu semilla, pero la cosecha será a mil por uno. Dios pone en tus manos pequeñas misiones, llévalas a cabo y la recompensa será eterna.

La próxima semana continuaremos con Percy Lavon Julián… 




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