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ANDAD EN EL ESPÍRITU

2020-12-17 Por: Pr. Allan Machado 28

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y estos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu” (Gálatas 5: 16-17, 25). 

El concepto de andar es usado decenas de veces en el Nuevo Testamento para describir la vida que lleva una persona. Muchas veces la palabra describe la vida cristiana: “andad en amor… andad como hijos de la luz… andad con diligencia (Efesios. 5: 2, 8, 15). En el pasaje de Hoy, Pablo nos insta a “andar en el Espíritu”, “Andar” es una descripción profunda de lo que es la vida espiritual. 

·       Toda caminata tiene un comienzo y un destino. Nuestro comienzo fue un nuevo nacimiento: “nacidos del Espíritu” (Juan 3: 6). Nuestro destino es la patria celestial y la vida eterna junto a nuestro Señor y Salvador: “seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire, y estaremos siempre con el Señor” (Tesalonicenses. 4: 17). 

·       Toda caminata debe ser continua y progresiva. Hemos sido llamados a ser fieles: “Bien buen siervo y fiel” (Mateo. 25: 21). Hemos sido llamados a caminar hacia adelante: “olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta” (Filipenses. 3: 13, 14). 

·       Toda caminata está llena de aventuras. Es muy probable que encontremos grandes desafíos y también bendiciones incontables: “… como ministros de Dios, en mucha paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias; en azotes, en cárceles, en tumultos, en trabajos, en desvelos, en ayunos;… como entristecidos, más siempre gozosos; como pobres, más enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, más poseyéndolo todo.” (2 Corintios. 6: 5, 10). 

·       Finalmente, en el andar del cristiano hay una fuente asequible que provee suficiente vitalidad, fuerza, dirección y confianza. El pasaje de hoy nos ofrece la compañía del Santo Espíritu. Día a día, paso a paso, necesitamos contar con la presencia indispensable del Espíritu en nuestras vidas. Cada detalle de nuestra vida (ya sea en el hogar, el trabajo, la escuela, la iglesia) debe ser resuelto contando con la presencia divina. De otra forma, nuestra naturaleza carnal puede prevalecer: “Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne”. Solos, no podremos someter las debilidades y tendencias de la carne. Sin embargo; el Espíritu Santo puede convertirse en el proveedor idóneo de lo que necesitemos para andar como Jesús anduvo: “El que dice que permanece en él, debe andar como el anduvo” (1 Juan 1: 6). 

Esta perspectiva de la vida cristiana encuentra fundamento en la Palabra cuando conectamos el andar diario con la presencia continua del Espíritu en cada detalle de nuestra vida. “Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”.

Dios les bendiga siempre.




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