Jovenes

 

 

SEAMOS LA SAL Y LA LUZ DEL MUNDO

2020-11-26 Por: Pr. Allan Machado 37

“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder” (Mateo 5: 14)

Muchos son los que vagan por la vida buscando saber quiénes son. Cuando miramos alrededor nos damos cuenta que la crisis de identidad caracteriza la sociedad postmoderna. Inclusive, muchos de los que se consideran cristianos han sido atrapados por esta cultura de lo indefinido donde prácticamente “todo va”. Tal pareciera que la frase insignia de los jóvenes de hoy es “whatever” “como quiera”. Confieso que me incomodo cada vez que escucho la famosa frase. “Jóvenes”, les digo, “reconsideren la dirección”. “Whatever, pastor”. “Jóvenes, analicen bien por el camino que van”, recomiendan los padres. “Whatever”. “Jóvenes cuiden las avenidas del alma”. “Whatever, whatever, whatever…”

En la revista Ministerio, de Octubre del 2009, leí un artículo titulado: “Reclaiming church identity in a whatever society”. El autor, Dr. Bruce Manners, dice que “la palabra ‘whatever’ es la mejor manera de expresar apatía, y es la descripción más legítima de la sociedad postmoderna en la que los valores verdaderos son sólo determinaciones personales de cómo cada uno ve el mundo. En esta sociedad ‘whatever’ las diferencias, incluyendo las más fundamentales creencias, son manejadas con liviandad, pues es una cultura donde la tolerancia de otros puntos de vista y prácticas son considerados una virtud”.

Por lo tanto, el concepto de una denominación con una identidad distintiva puede sonar arrogante, exclusiva, especialmente en el mundo del “como quiera”. Sin embargo, Jesús nos llama a ser la sal y la luz del mundo. Nuestro maestro no nos llama a ser “whatever”. La identidad de un individuo o un grupo está definida por lo que los hace diferentes. Por eso Jesús nos llama a dar sabor en una sociedad desabrida y a ser luces en un mundo oscuro.

Si yo les preguntase la diferencia entre un termómetro y un termostato es probable que muchos no lo sepan. Un termómetro es un instrumento que sencillamente mide la temperatura en un área específica. Si un termómetro está marcando 70?F y lo llevamos a otro cuarto donde la temperatura es 80?F, el termómetro cambiará el registro a la temperatura del cuarto. No pasará mucho tiempo hasta que el termómetro se ajuste al ambiente.

Por otro lado, el termostato, ajusta el cuarto a la temperatura deseada. Si el termostato está programado para 70?F y la temperatura del cuarto es 80?F, este automáticamente manda una señal electrónica al sistema de aire acondicionado buscando que el cuarto cambie la temperatura a 70?F. En otras palabras, el termostato a diferencia del termómetro define la temperatura, no la mide únicamente.

Queridos jóvenes, vivimos nuestras vidas como termómetros o termostatos. Podemos sencillamente ajustarnos al ambiente, o podemos cambiar el ambiente. Dejemos de ser “whatever” para convertirnos en “someone”. Si hubiese habido aire acondicionado en los tiempos en los que Jesús vivió en este mundo, estoy seguro que nos hubiese llamado a ser termostatos, no termómetros. ¡Paremos de ser “whatever” porque estamos llamados por Dios a ser la sal y la luz del mundo!

Dios les bendiga siempre.




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