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GRACIA A TRAVÉS DE LA HUMILDAD Y LA FE

2020-09-03 Por: Pr. Allan Machado 26

"...Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes", "por quien tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes..."   (Santiago 4: 6; Romanos 5: 2).

“Ser humilde no significa pensar que somos menos que los demás, no significa tener una opinión pobre de nuestras habilidades. Significa ser libres de creernos que somos menos o más que los demás.” (William Temple, “Christ in His Church”)

Hudson Taylor, el conocido misionero a la China, estaba programado para predicar a una gran congregación Presbiteriana en Melbourne, Australia. El moderador del servicio introdujo al misionero con elocuentes y flamantes términos. Le dijo a la congregación todos los logros que Taylor había tenido en China, y luego lo presentó como “nuestro ilustrísimo visitante”. Taylor hizo una pausa por algunos minutos, y luego introdujo su mensaje con las siguientes palabras: “Queridos amigos, yo soy el humilde siervo de un Ilustre Señor.” (W. Wiersbe, Wycliffe Handbook of Preaching and Preachers, p. 243)

Si deseamos vivir por la gracia de Dios, necesitamos estar dispuestos a renunciar al orgullo y caminar en humildad. “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes…” El camino del Señor nos lleva en dirección contraria a la suficiencia propia. Cuando pensamos con arrogancia que podemos producir por nosotros mismos el tipo de vida que Dios quiere que vivamos, el crecimiento espiritual se paraliza. La humildad nos lleva a concordar con los pronunciamientos de Dios con relación a nuestra ineficacia. “no que seamos competentes por nosotros mismos, para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios” (2 Corintios 3: 5). La persona que está dispuesta a caminar en humildad delante de Dios posee un entendimiento claro de la necesidad que tiene de que Jesús trabaje en y a través de su vida. “Sin mí, nada podéis hacer” (Juan 15: 5)

Querido joven no olvides que, junto con la humildad, Dios desea que aprendamos a caminar por fe. El Señor quiere hacer la diferencia en nuestras vidas a través de su gracia incomparable. “Por quien (Jesús) tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes.” Jesús se deleita cuando el cristiano se hace dependiente de su gracia. Cuando enfrentamos los desafíos de la vida por fe en Cristo Jesús, estamos recurriendo a la abundante gracia divina. Cuando aceptamos nuestra dependencia de Dios, Él puede producir el tipo de vida que espera de nosotros y el crecimiento espiritual es asegurado. La fe nos lleva a entender que Dios es nuestra suficiencia. “Nuestra competencia proviene de Dios” (2 Corintios. 3: 5). La persona que camina por fe en el Señor tiene una comprensión correcta de la capacidad que tiene Dios de hacerlo competente y que lleve mucho fruto. “El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto” (Juan 15: 5).

Como expresamos anteriormente, la humildad y la fe son realidades espirituales presentes en el cristiano que aprende a depender de Dios. No son producidas por nosotros. No son el resultado de nuestro trabajo. Solamente pueden desarrollarse cuando existe una íntima relación con Jesús.




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