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LOS PROBLEMAS EMOCIONALES 2

2017-05-25 Por: Pr. Juan Estrada 12

La semana pasada resumimos que según dos personas, la soledad se destaca por ser un sentimiento profundo, que incluye sensaciones de vacío y una necesidad de sentirse querido. También que uno de los factores es el bajo concepto que se tiene de uno mismo, y pudimos finalizar diciendo que tu valor es incalculable puesto que Dios da más de lo necesario por ti (Isaías 43:4).

Pero a pesar de que podemos comprender nuestro valor, hay otros factores que influyen a la soledad y ese factor está más cerca de lo que uno imagina y nos referimos a “las relaciones familiares malsanas.” Aunque se escuche difícil de comprender una mala relación con tu familia de primera línea, puede orillarte a la soledad. Una pareja lleva trece años de casados, tienen dos hijos y el esposo cada vez que habla con su hermana le dice que se siente solo.

Aquí hay factores que influyen, se puede relacionar con los problemas con la pareja, con los hijos, las finanzas deficientes, entre otras causas. Con los adolescentes y jóvenes sucede algo similar, el abuso de autoridad o la permisividad de los padres, hace que los hijos se encierren en su propio mundo sin querer saber lo que sucede alrededor, suelen estar en sus habitaciones todo el día y se desconectan de lo que sucede en el entorno de la familia. La actitud hacia los hermanos o hermanas y hacia los padres suele ser fría.

En otros casos el uso de alcohol, tabaco y otras drogas por parte de los padres, empujan a sus hijos hacia el rincón de la soledad, también el maltrato, el abuso sexual, la violencia de género e infantil, ayudan a que los integrantes de la familia encuentren seguridad en la soledad.

Esto sucede muy a menudo en muchas familias de hoy, es necesario buscar la ayuda oportuna, si las relaciones familiares son malsanas, es prudente buscar ayuda oportuna, en tu comunidad existen los asistentes sociales que te pueden ayudar.

Aunque tu mundo familiar se desplome y si ellos te abandonan, el Señor nos ofrece la promesa más maravillosa, y nos dice “Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, Jehová me recogerá.” (Salmo 27: 10), el Señor está dispuesto a recogerte a adoptarte y darte una nueva identidad, Él te ama sin medida y sin duda con Él tendrás la mejor relación de tu vida. El Señor nunca nos abandonará y tampoco nos dejará, es su promesa más grande. Si sientes que la familia se viene abajo, cobíjate en la familia de Dios.

Vamos a continuar con el tema la próxima semana y veremos otro factor que influye en la soledad.




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