Familia

 

 

NO TE PREOCUPES POR EL DINERO 5

2021-07-13 Por: Autorización de Jóvenes Cristianos.com 39

Se ha afirmado que “el que cabalga sobre un tigre no puede desmontar”. En términos financieros, ese tigre se llama deuda. En muchos países, la deuda es la mercancía más publicitada. Me refiero a las docenas de ofertas de tarjetas de crédito que muchas familias reciben por correo.

Muchos jóvenes me preguntan por los préstamos estudiantiles. Les respondo: Todos los préstamos deben ser devueltos con interés. Pero un préstamo estudiantil no es lo mismo que endeudarse con la tarjeta de crédito comiendo en restaurantes y comprando música grabada.

Si los estudios conducirán a un aumento en los ingresos futuros, es aconsejable un préstamo estudiantil como último recurso. Pero, en primer lugar, el estudiante debe trabajar y ahorrar todo lo que pueda, y conseguir subvenciones y becas; y entonces, de ser necesario, pedir el préstamo mínimo que le permita pagar los aranceles de estudio. Esto es aconsejable ya que los que terminan estudios universitarios pueden ganar casi el doble a lo largo de la vida que los que sólo terminan la escuela secundaria. De manera que la educación profesional es valiosa.

Además, un cristiano instruido puede servir mejor a Dios y a la humanidad.

Los asesores financieros a menudo aconsejan que la gente divida sus vidas en tres segmentos: Los años de acumulación, los años de preservación, y los años de distribución. Desde una perspectiva cristiana, podríamos referirnos a esta tríada como los años de aprendizaje, los años de ganancias, y los años de devolución. En la juventud, no pensamos en la vejez; sin embargo, de no ser por una enfermedad terminal temprana, un accidente fatal o la segunda venida de Cristo, todos envejeceremos y moriremos.

Para la mayoría de la gente, llega un momento de la vida en que, debido a limitaciones físicas o de otro tipo, deben reducir el tiempo que dedican al trabajo remunerado o jubilarse. Por eso se deben hacer provisiones y planes cuidadosos para esta etapa de la vida. Si es posible retirarse sin deudas, con una vivienda paga y con ninguna otra deuda significativa, este período se hace más fácil.

En último término, todos sabemos que un día, ya sea debido a muerte o al regreso de Jesús a esta tierra, todos tendremos que abandonar nuestras posesiones terrenales. No las podemos llevar (1 Timoteo 6: 7). Por eso Jesús animó a sus seguidores a hacerse tesoros en el cielo (Mateo 6: 20). Podemos hacer esto al ayudar a otros y a colaborar con el progreso de la causa de Dios. Es verdad que nada podemos llevarnos, pero lo podemos enviar por adelantado.

Mi deseo es que, al aplicar los principios de administración que Dios nos ha enseñado, disfrutemos de la paz que sobrepasa todo entendimiento.

Autor: G. Edward Reid

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