Familia

 

 

CREANDO FAMILIAS ESPIRITUALES 2/2

2020-12-01 Por: Pr. Juan Estrada 40

Hay mucha diferencia entre Adán y un padre actual, pero también hay características similares, por ejemplo, ambos son pecadores, la diferencia es qué Adán fue instruido y enseñado por Dios mismo, los padres actuales han ido heredando un conocimiento de Dios un tanto distorsionado, pues cada persona tiene un concepto distinto de Dios. La educación que Adán le dio a sus hijos se basaba en la facultad moral y en la capacidad de aprender entre lo bueno y lo malo, la diferencia, él tenía el concepto de lo “bueno” más amplio que nosotros, en cambio, nosotros tenemos un concepto más amplio de lo malo, que de lo bueno.

Adán pudo transmitir a sus hijos de forma más fácil el concepto de bondad, de justicia, de moral y de temor a Dios. En cambio, los padres actuales disipan entre lo que es bueno y lo que es malo, muchos creen que cosas buenas son malas, y cosas malas son buenas, este es el concepto distorsionado entre el bien y el mal, y este papel lo ha introducido el enemigo en la humanidad.

Adán y Eva cumplieron en parte el propósito de Dios, sus descendientes se multiplicaron y poblaron toda la tierra, pero la tierra no se llenó de personas temerosas de Dios, al contrario, prevaleció el mal en el corazón el hombre, fue tanta la maldad, que a Dios le dolió en su corazón haber creado al hombre (Génesis 6: 6).

¿Cómo podemos crear familias fuertes espiritualmente? Los padres tienen el papel de formar a sus hijos, en disciplina y en buena instrucción de los conceptos de Dios, tenemos las escrituras como un libro ejemplar para sacar de ellas los conceptos más claros e importantes de la fe. Así lo escribió Pablo a Timoteo: “Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia” (2 Timoteo 3: 16). Las escrituras deben ser el medio por el cual los padres deben formar a sus hijos para que aprendan “Ama(r) al Señor tu Dios con todo (su) corazón, con toda (su) alma, con toda (su) mente y con todas (sus) fuerzas” (Marcos 12: 30). A esta educación se le puede agregar también que aprendan a “Practicar la justicia, amar la misericordia, y humillar(se) ante tu Dios.” (Miqueas 6: 8). Y que los demás puedan ver en tus hijos “un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza” (1 Timoteo 4: 12). Esta es la instrucción y la manera de enseñar a los hijos a la cual hace referencia el apóstol Pablo en (Efesios 6: 4). Educar a los hijos en el temor a Jehová, es el principio fundamental para crear una familia espiritualmente sana y fuerte.




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