Familia

 

 

BUSCANDO LA PAZ EN LAS RELACIONES PERSONALES 3/4

2020-05-26 Por: Autorización de Jóvenes Cristianos.com 24

El camino hacia la reconciliación

Una vez ha surgido la discusión y estamos enfadados, ¿Cómo podemos llevar a la práctica el consejo de arreglarlo lo antes posible? A continuación, doy siete sugerencias a modo de orientación. La lista, por supuesto, puede ser mucho más larga, pero menciono estos pasos concretos porque me ha sorprendido gratamente comprobar cómo su puesta en práctica ha tenido unos efectos sorprendentemente positivos en centenares de personas con problemas de relación. Muchas veces fallamos en lo más básico, pero es en lo básico -en la base- donde se encuentra el fundamento que sostiene el edificio. De ahí la importancia de empezar por lo que parece sencillo.

1.- Toma la iniciativa.

No esperes que sea el otro quien lo haga, aunque creas que tienes tú toda la razón y que es el otro quien te ha ofendido. No digas: “ya vendrá él/ella si quiere”. Dar el primer paso cuesta mucho, pero es una forma muy práctica de devolver bien por mal, una de las marcas distintivas del cristiano. A veces el esfuerzo parece inútil, sin resultados, pero Pablo nos dice que “haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza” (Romanos 12: 20).

2.- Cuida las formas.

Cuando dos personas están enojadas, los gestos y los detalles son muy importantes porque influyen mucho en el resultado final. Ello es así porque permiten crear el ambiente propicio para la paz.

Por ejemplo:

- Procurad hablar siempre sentados. Se ha comprobado que estar de pie aumenta la agresividad (por ello no hay actualmente localidades de pie en los campos de fútbol)

- Cercanía física. En la medida que la relación lo permita (ejemplo matrimonio, padres e hijos etc.) acercaos físicamente. Cuanto más cerca, más probable es que puedas mirarle a los ojos y descubrir en el otro un tú lleno de sentimientos y necesidades. La mayoría de peleas se acabarían en el momento en que fuéramos capaces de ver en el tú a un ser humano por quien Cristo murió y no un enemigo objeto de mi ira. En el caso de los matrimonios, el hablar cogidos de la mano es la máxima expresión de lo que decimos.

3.- Preparación: oración y silencio.

Antes de empezar a hablar para solucionar el conflicto, orad juntos, en voz alta si es posible. La oración tiene un poder extraordinario para cambiar nuestras actitudes y nuestros estados de ánimo (Filipenses 4: 6-7). De la misma manera, un breve momento de silencio, dos-tres minutos, aquieta el espíritu para iniciar la conversación.

4.- “Prohibido” chillar e insultar.

Hablad en el tono de voz más suave posible. El volumen de la voz es inversamente proporcional a las posibilidades de reconciliación; cuanto más se chilla, más difícil es llegar a acuerdos. El levantar la voz, aumenta la agresividad, y a la inversa: “la blanda respuesta quita la ira, más la palabra áspera hace subir el furor» (Proverbios 15: 1. Ver también Proverbios 25: 11) igualmente, evita las palabras ofensivas, la descalificación personal. Ningún desacuerdo, por grave que sea justifica insultar al otro o faltarle al respeto.

Continuará…

Autor: Dr. Pablo Martínez Vila

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