Familia

 

 

EL CRISTIANO FRENTE A LOS CELOS 2/2

2020-05-05 Por: Autorización de Jóvenes Cristianos.com 21

Tres principios fundamentales


En toda relación de pareja deben primar tres elementos ineludibles:

1.      Respeto a la otra persona. 

 

2.      Confianza.

 

3.      Amor, comprensión y tolerancia. 

 

Si hay ausencia de todos o al menos en uno de ellos, sin duda se está abonando el terreno para que afloren los celos.


¿Qué hacer?


Frente a esta manifestación de inseguridad en nuestra vida o quizá de alguien próximo, es aconsejable avanzar con algunas pautas prácticas que describo a continuación:

1.- Reconocer que los celos son fruto de la carne.


Nadie nace con celos ni puede argumentar que es proclive a sentirlos. Alimentarlos en nuestra vida y permitir que tomen fuerza es una manifestación de la vieja naturaleza en el ser humano, tal como lo advirtió el apóstol Pablo: “Mientras haya entre ustedes celos y contiendas, ¿no serán inmaduros? ¿Acaso no se estarán comportando según criterios meramente humanos?” (1 Corintios 3: 3 Biblia Nueva Versión Internacional).


Sobre esta base, es prioritario abrirnos al poder de Dios para que se produzcan los cambios que requerimos.


2.- Evaluar nuestras actitudes.


Es fundamental tomar el tiempo necesario para revisar qué está provocando en nosotros la situación de celos. Y en lo posible, confrontar a nuestra pareja. Con serenidad, sensatez y tolerancia, es posible llegar a un acuerdo que permita corregir aquellas actuaciones que podrían despertar inseguridad respecto a sus sentimientos.


4.- Someter nuestras emociones a Dios.


El propósito de cambiar la inclinación a los celos injustificados tiende a fracasar a menos que sometamos nuestros sentimientos y emociones a Dios. De lo contrario y, como lo podemos apreciar en la Biblia, no sólo estarán ahí, siempre latentes, sino que pueden llevarnos a cometer locuras: “Porque los celos enfurecen al hombre, y no perdonará en el día de la venganza.” (Proverbios 6: 34. Versión Biblia de Las Américas). ¿Quién puede transformar esas circunstancias? Dios.

Él nos creó y tiene el poder para hacer esos ajustes que tanto requerimos.


5.- Generar seguridad en la pareja.


Si bien es cierto sentimos celos, también es honesto reconocer que –si los enfrentamos por parte de nuestro cónyuge—puede originarse en un comportamiento que no despierta seguridad en nuestra pareja. Es necesario hacerle sentir que sus sentimientos están correspondidos y que, de nuestra parte, hay compromiso en la relación.


Este aspecto lo abordó bellamente el poeta de Israel cuando escribió en el diálogo que sostiene una pareja de esposos: “Ponme como sello sobre tu corazón, como sello sobre tu brazo, porque fuerte como la muerte es el amor, inexorables como el Seol, los celos; sus destellos, destellos de fuego, la llama misma del SEÑOR.” (Cantares 8:6. Versión Biblia de Las Américas).


Una encuesta que realizó hace poco un diario caleño señalaba que un 47% de los 612 hombres y mujeres consultados, consideraba agradable despertar celos así tuvieran posteriormente que dar cuenta de qué hacían, a qué hora y en qué lugar. Lo importante era llamar la atención a su cónyuge, explicaron.


6.- Es necesario un cambio en nuestra actitud.


Definitivamente Dios transforma. Y esa transformación se refleja en nuestro cambio de actitud y en particular, en un hecho que puede empañar una buena relación de pareja como son los celos. No hay un testimonio cristiano saludable donde priman emociones incontroladas, tal como lo advertía el apóstol: “Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala.” (Santiago 3: 16).


Cuando Dios tiene el pleno control de nuestras emociones y actitudes, seguramente tendremos buenas relaciones en el interactuar con nuestra pareja y quienes nos rodean.

 

www.jovenes-cristianos.com/area-cientifica/psicologia-relaciones/el-cristiano-frente-a-los-celos.html




Autor
Autorización de Jóvenes Cristianos.com

Más información del autor

ÚNETE A LA COMUNIDAD MANAPDC

¿Tienes alguna pregunta para nosotros?
Te queremos escuchar. Estás en familia.

ESCRIBENOS